20 junio, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

¿La muerte de la verdad? La intromisión de los rusos en Colombia

Por Darío Ruiz Gómez 

 Se manipula la lengua, recuerda Víctor Klemperer, en su obra maestra “La lengua del Tercer Reich”, – léanla vagos y vagas – y con ello las emociones de las masas con consignas cuya finalidad es liquidar la personalidad individual. Ejemplo: “Tú no eres nada, tu pueblo es todo”. ¿No es lo que las masas vociferantes repiten hoy mismo? Porque aquí no habla el indígena, el campesino, la maestra, el vecino si no “los representantes del pueblo” escogidos por la dirigencia del Paro. Colombia es hoy el objetivo de Putin y para ello se han desplegado todas las técnicas de hackeo, de fake news, con el fin de conmocionar   desde las redes sociales a grupos que carecen de contenidos políticos a quienes subliminalmente se les imponen determinados contenidos de odio. Ospina el Alcalde de Cali sin saberlo acaba de “descubrir” que en esas redes sociales se informó de la muerte de diecisiete ciudadanos en un lugar de Cali cuando la verdad, dijo, es que sólo hubo un muerto. En las primeras informaciones en directo sobre la violencia desatada en las ciudades colombianas con el falso señuelo de protestar contra la Tributaria, vimos cómo los Combos salidos de sus territorios marcados por las fronteras invisibles se infiltraban en las marchas  legales de Bogotá, Medellín y especial y notoriamente Cali, desatando el caos, facilitando la tarea de los francotiradores; pero, inesperadamente, los  medios y Noticieros de la Oposición, borraron las secuencias de  las turbas agrediendo policías, tratando de quemarlos, saqueando y destrozando con una rara insania los pequeños comercios, los sistemas de transporte y declarando –tal como sucedió cuando sincrónicamente se destruyeron 11 CAIS en Bogotá  que los únicos culpables de aquellas feroces demostraciones de barbarie, eran “tres policías”- . También inesperadamente los únicos victimarios para esos medios de comunicación de la Oposición y su Quinta Columna en El Senado y Congreso, han pasado a ser el Esmad y la Policía y no las cuadrillas de asesinos a sueldo utilizados como escuadrones de combate. Cambio de narrativa que nos muestra a un indignado Jorge Enrique Robledo saliendo de Palacio “porque lo importante no son las medidas tributarias sino no la barbarie policial en Cali”.  

Una vez más un deformado y mal intencionado informe de los corresponsales de “El País” de España: “Las voces de la peor noche de represión en Colombia: esto es una cacería”. “La violencia policial se descontrola en Colombia”. Es decir que la ciudadanía no vio nada, yo no vio nada de la malevolencia de unas estrategias de toma sangrienta del país por parte de la Narcotalia, del ELN y de un Cartel mexicano, del madurismo, apoyados en su distorsión informativa por las plataformas rusas.  O sea que debemos convertirnos en ciegos y debemos agachar la cabeza ante estas narrativas falsas inventadas para eludir –esto ya parece un deja vú- la cobardía moral de la Oposición ante este bien planificado ataque armado y ante esta estrategia fríamente calculada por las plataformas rusas para hundir la democracia colombiana.   

“No existe la desinformación inocua; recuerda El Papa, confiar en las falsedades puede tener consecuencias nefastas”. Si hoy una fotografía no es aceptada como documento por la Justicia, en estos videos entregados como “muestra de la violencia de la fuerza pública” el celular del miliciano enfoca un enfrentamiento sin que podamos distinguir nada y la voz impostada del supuesto “testigo” dice: “ la policía nos agrede, nos agrede”.   

Aquí ya está el objetivo de la manipulación del montaje en estas “pruebas” entregadas a la ONU, a la JEP. Entregadas a las grandes cadenas informativas: Un “documental” de tres horas muestra el recorrido de un grupo de milicianos comunistas que marcha en Medellín a destruir un peaje: la escenificación es perfecta, el montaje “einsteniano” va incorporando las voces de “apoyo de la población” que no son otras que las suyas. La cámara muestra una cancha de fútbol y la voz susurrante del miliciano nos explica: “Este será nuestro hospital de campaña para recibir a los heridos. Tenemos alcohol, nos faltan vendas”.  

El final es confuso y nada nos dice de los daños y atropellos que hicieron contra gentes sencillas en urbanizaciones como Navarra y Las Cabañas pero en su subconsciente ellos creen que han repetido el asalto de los sóviets al Palacio de Invierno.   

Las plataformas rusas despiertan estas falsas emociones, crean estos héroes ilusorios desatan el frenesí de la destrucción y del pillaje.   

P.D.  Ante el ataque a mansalva de este nuevo populismo, la ciudadanía en Colombia ha comenzado a crear la verdadera resiliencia.