El Jodario: Olvidando @eljodario

Por Gustavo Alvarez Gardeazábal (foto)

El país ha encontrado una fórmula mágica para salir de sus problemas. Le ha echado mano al olvido de todo lo que suene preocupante o pueda hacernos pensar en la necesidad de modificar nuestras estructuras y enfrentarnos al futuro. Para conseguir ese olvido, los medios de comunicación en primer lugar, los gobernantes en segundo término y ahora la fugacidad de las redes sociales parecerían haberse puesto de acuerdo en usar la misma táctica. Es muy sencillo, nadie decreta el olvido, lo imponen. Y lo hacen, siempre, sepultando bajo toneladas de exageración lo que ha sido tema o preocupación en una semana, anunciando al finalizar esa misma semana otro caso, otro problema u otra noticia más ruidosa que la anterior o más macabramente presentada.

Las 3 semanas anteriores lo vivimos claramente. Una semana antes el lío había sido la torpe actitud de los generales que le hicieron el informe al presidente Duque para que leyera y presentara en la ONU la acusación contra Venezuela, basados en por lo menos 5 fotografías falseadas. Renunció el general, el presidente se quedó fresco sin defenderse, pero el paí consiguió olvidarlo con el problema de los niños del basurero porque todos, hasta los insensibles, estuvimos de acuerdo en que no se justifica que el ICBF permita el espectáculo de los niños comiendo basura en Puerto Carreño por pura desidia, no por falta de presupuesto. Como el gobierno no dijo nada sobre los niños hambrientos y como para el presidente de la nación resultaba más importante vociferar por los medios que a la exsenadora Merlano había que capturarla elevando a la máxima dignidad criminal su fuga rocambolesca, unos y otros se olvidaron del problema de los niños, que amenazaba con mostrarnos el perfil verdadero del presidente, con solo usar la fuga de la Merlano. Olvidando la realidad dizque nos gobiernan por estos días.

NOS VOLVIMOS ARGETINOS

Colombia se parece cada vez más a la Argentina aunque todavía hay algunas cosas que nos salvan. Desde cuando Perón instauró en la década del 40 el populismo recién terminada la segunda guerra mundial, en la Argentina comenzaron a solucionar los problemas otorgando subsidios y en pocos años se volvió una plaga. En Colombia, como los mejores imitadores, copiamos esa metodología peronista cuando Uribe y Santos fomentaron el plan de “Familias en Acción”, que continúa brindando auxilios mensuales a millones de familias. De esa manera aminoramos la falta de opciones de trabajo  y calmamos multitudes. Como éramos un país agrícola Colombia, igual a los peronistas con las vacas, el trigo y la soja, nos pegamos de la solución del subsidio para equilibrar las deficiencias en la producción y rentabilidad de la tierra y volvimos a darle subsidio a los cafeteros, después a los cacaoteros y a los arroceros hasta llegar a ingeniarnos el subsidio al etanol para favorecer la pereza azucarera.

Nos gastamos billones de pesos en pagar esos subsidios, como igual lo hicieron por décadas en la Argentina y como siempre hay opciones de disculparlos en aras a la seguridad social, la plata no nos ha alcanzado para hacer carreteras y distritos de riego y puertos que nos vuelvan un verdadero país exportador, pero no hemos permitido la revolución y eso dizque nos redime. Por supuesto, y allí nos diferenciamos de los peronistas, los colombianos tenemos una banca y una moneda  firme y no hemos ido a depositar los dineros en bancos del exterior y hasta los dólares de la cocaína los traemos de vuelta. Y como tampoco nos sentimos ni mejor ni más bonitos que los demás (como los argentinos) sino que preferimos humillarnos y aceptar el peso inmemorial de la culpa judeo cristiana que nos moldeó, seguimos gastando la plata en subsidios y cada vez progresamos menos.

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