El exministro Ramiro Valencia defiende el proyecto Quebradona @AGAColombia @IvanDuque

En una entrevista con el diario El Tiempo, el exministro de Minas Ramiro Valencia Cossio, respondió las críticas de su colega, el exministro Jorge Eduardo Cock, y lo invita a que el debate sobre Quebradona se realice sobre argumentos.

“Luego de estudiar y analizar esta información, y de conocer de primera mano el alcance del proyecto en Colombia y una de las operaciones de minería subterránea de oro que tiene la compañía en Brasil, pude evidenciar la implementación de los más altos estándares de responsabilidad ambiental y técnicas modernas e innovadoras de ingeniería con los que trabaja AngloGold, y cómo es posible operar una planta de producción en la superficie, rodeada de una gran reserva forestal, demostrando una total coexistencia, y generando amplias posibilidades de desarrollo para las comunidades”, dice Ramiro Valencia (foto).

“Hoy puedo decir, sin temor a equivocarme, que las críticas de Cock al proyecto de Quebradona no cuentan con los suficientes argumentos técnicos y científicos.
“Dice el exministro, por ejemplo, que no sería posible que los impactos en cuanto a calidad del aire y ruido sean mínimos, como lo ha manifestado AngloGold, puesto que la mayor parte de las operaciones estarían por fuera de la caverna. Desconoce, sin embargo, que las actividades de explotación en el proyecto son subterráneas y que en este sentido las emisiones de la explotación son tratadas en su interior, sin que sean percibidas en la superficie.

“Así mismo, presenta como una verdad de a puño una discusión tan compleja como es el manejo de las aguas, orientada desde la percepción y no desde las pruebas ingenieriles. De acuerdo con las discusiones que he podido presenciar, la compañía cuestionada ha logrado acumular estudios geológicos de más de 10 años con perforaciones de más de 90.000 metros, con tecnología de punta y diferentes ensayos de laboratorios locales e internacionales, que ratifican que en la montaña de Jericó no hay acuíferos y, por lo tanto, las aguas no serán afectadas.

“Prueba de ello es que, en dichas áreas, los habitantes no tienen captaciones de agua subterránea tipo aljibe o pozo para suplir sus actividades agropecuarias ni domésticas”. (Lea a Ramiro en el Tiempo).