Reeditan sus obras completas: Gardeazábal, profético, cuestionador e hiperbólico @eljodario

La Universidad del Valle rendirá homenaje al escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal con la publicación de sus obras completas. La primera entrega incluye El Divino, La tara del papa, El último gamonal, El titiritero y Comandante Paraíso. La colección fue presentada hoy, a las 4:00 de la tarde, en el Bulevar del Río, dentro de la Feria Internacional del Libro de Cali.

El escritor habló con el Diario Occidente sobre el relanzamiento de sus libros y varios temas de actualidad.

-De los libros que están en esta primera entrega de sus obras completas, ¿cuál es el que más le gusta y por qué? No me vaya a responder como las mamás, que dicen que quieren a todos los hijos por igual…

Como resulté alérgico a la leche materna y me criaron con colada de arroz, quiero la que más felicidades y gozo me deparó: El divino.

-Es la Universidad del Valle la que edita las obras completas de Gardeazábal, ¿qué ha representado Univalle a lo largo de su vida?

En Univalle me gradué y libré mis primeras batallas contra los marxistas que querían el poder y contra la derecha que ya lo tenía pero que hacía burradas como darle el doctorado Honoris Causa a una estatua de Santa Teresa. Siendo estudiante comencé a publicar mis cuentos en España y siendo profesor, cuando volví de serlo en la Universidad de Nariño, escribí buena parte de mis novelas. Hace ocho años me dieron el doctorado Honoris Causa por mi trabajo literario.

-La prologuista de uno de los libros que se relanzan hoy define el estilo literario de Gardeazábal como “profético, cuestionador e hiperbólico”, ¿se identifica con esa definición?

Gurú me han dicho toda la vida, por eso todavía me consultan, tengo el don de intuir para donde van las cosas. Más que cuestionador he sido un agresivo hurgador de la realidad nacional, y sí, no puedo negar que soy hiperbólico, y gozo cuando analizo el futuro, cuando hurgo en la verdad que no dejan ver y cuando abuso de la exageración para producir efectos en mis lectores.

-Un escritor con tantos títulos exitosos, ¿relee sus libros?

Ahora que han estado haciendo reediciones me tocó leer uno que otro, pero trato de abstenerme, porque me he vuelto un lector muy quisquilloso y sería capaz de desbaratar lo que escribí hace tantos años.

-¿En qué va la escritura de sus memorias?

Le cambié en título, la he hecho tres veces, ha perdido el carácter de memoria y se ha vuelto una crónica novelada de mis ancestros. Cada vez me gusta más, pero quiero que, como debe ser la última que escriba, me resulte muy bien hecha.

Política, Tuluá y peleas…

-Estamos en época previa a elecciones, ¿lo siguen buscando los políticos para que los aconseje?

Esta vez me he dado el lujo de no recibir sino a los que les tengo simpatía, porque gozo ayudándoles a comprender en cuál terreno se mueven.

-¿Es verdad que no va a votar? ¿Por qué? ¿No le parece muy desmotivante que uno de los faros de la opinión política del país diga que no va a votar?

Porque en Tuluá los candidatos resultaron muy pero muy flojos. He denunciado, cifras de la Contraloría General de la República en mano, el engranaje que se montaron para darle la mayoría de los contratos a una agremiación sindical que nadie sabe quiénes son los dueños y ninguno, pero ningún candidato a la Alcaldía o al Concejo ha sido capaz de manejar el tema. Les dio culillo.

-En los últimos días ha escrito columnas y varios tuits sobre Aspressa, ¿eso qué es? ¿Qué es lo que pasa?

Es la agremiación sindical a la que me refiero. La montaron 15 días antes de que el alcalde Vélez se posesionara y un mes después ya estaba contratando. Según la Contraloría Nacional, hizo más de 40 contratos en tres años por $54 mil millones, y de todo tipo, desde manejar personal hasta vender tornillos. Y como las leyes laborales protegen esas entidades gremiales, no pagan ningún impuesto y en la declaración que dieron este año para el Registro de Proveedores en Cámara de Comercio dijeron que en el 2018 había ganado un poco más de 14 mil millones de pesos. ¡Usted se puede creer que en Tuluá, haciendo contratos con la alcaldía, se ganen 1.200 millones mensuales!

¿No se siente viejo para seguir dando tantas batallas?

Y muy viejo, ya huelo a gladiolo. (foto Gardeazábal 1).