Los hilos cruzados

Por Carlos Alberto Ospina M. (foto)

El discurso del miedo, la intimidación y el odio revela un eje común, la desesperanza. Aquellos que lo invocan en defensa de las mayorías hacen uso del lenguaje de la división y el método de enfrentamiento entre clases sociales con la intención de desechar el principio básico de la verdad y la construcción de la realidad objetiva. Los voceadores del enfoque uniforme revisten de falsedad cualquier juicio imparcial, recto y argumentado.

A partir de esta óptica, la versión del contexto se moldea de acuerdo con el interés individual, la premisa que todo lo opuesto es malo o el sistema es corrupto a consecuencia de los actos ajenos; por el hecho mismo, absuelve la culpa y la pena de los partidarios.

A pesar del diálogo pluridimensional la estrategia consiste en poner el manto de duda sobre el pacto social. Nada más autoritario que la mentira, el sesgo mediático, las movilizaciones de carácter radical con apariencia de inofensivos borregos y la demanda asistencial de fracciones inertes, distantes de la economía informal de mera subsistencia. Pedigüeños con tarifa mínima y expresiones injuriosas. Todo lo opuesto a una sociedad equitativa e incluyente. (Lea la columna).