10 agosto, 2022

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

La Inflación Acosa al Mundo

Rafael Bravo
https://rafaelibravo.blogspot.com/

Por Rafael Bravo 

“Our sense is that the inflation and price increases will get worse in the near term before they get better”. 

‘’Nuestra sensación es que la inflación y los aumentos de precios empeorarán en el corto plazo antes que mejoren’’. Kathy Bostjancic. Economista en Jefe de Oxford Economics 

Si usted se pregunta por qué los aumentos de precio cuando va al mercado, si no encuentra muchos de los artículos que busca comprar o si ya tiene que ajustar su presupuesto, la razón es la mezcla para un coctel explosivo: mayores precios del petróleo, cadenas de suministro interrumpidas, escasez de contenedores, y costos de la energía subiendo. Las alzas aplastan el crecimiento de los salarios con unas consecuencias negativas en los bolsillos de la gente y la confianza de los consumidores. 

La inflación no es hoy día un mal que se concentra en unos países o regiones. Es un fenómeno global explicado por un incremento en la demanda de bienes y servicios que colisiona con una oferta restringida. El índice de precios al consumidor en los Estados Unidos alcanzó el nivel más alto de los últimos 30 años. No está en manos de un gobierno arreglar un problema que tiene raíces globales. 

No hay que olvidar como la pandemia obligó al mundo a encerrarse, las empresas a recortar producción y en consecuencia a reducir sustancialmente el flujo de mercancías. A lo anterior hay que agregar la dependencia del mundo de China como el proveedor por excelencia. Es allí donde surge no sólo la pandemia, sino que la reactivación de su economía encuentra múltiples obstáculos. 

Reporta el Financial Times que la inflación de productos mayoristas en China es la más alta en 26 años con un aumento del 26 por ciento debido a los repetidos cortes de energía y a los altos precios de los ´´commodities´´ entre ellos el carbón y petróleo. Esperar una diversificación en la canasta de productos desde otras latitudes es un proceso que toma mucho tiempo. 

Los precios de la gasolina suben casi un 50 por ciento de un año a otro impulsados por la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo-OPEP de restringir la disponibilidad del crudo. Una variable que está por fuera del control de los gobiernos. Oigase bien, son precios fijados en los mercados mundiales!!! Culpar al gobernante por lo que paga en el surtidor es una insensatez. Asimismo, el transporte de todo tipo de mercancías se ve afectado por las alzas en la gasolina y el diesel con un impacto directo en los precios de los productos de la canasta familiar como la carne, pollo, frutas y verduras.   

La apertura de las economías nos indica que los consumidores dejaron de adquirir servicios como salir a comer, ir al gimnasio, viajar y hospedarse en hoteles a demandar muchos bienes tangibles para unas cadenas de suministro que no estaban preparadas. El resultado son miles de barcos que van y vienen esperando a ser descargados en puertos congestionados y bodegas sin espacio. Es lo que el Nobel de Economía Paul Krugman define como “demasiado dinero persiguiendo muy pocos bienes”. 

El déficit de semiconductores, casi todos producidos en Oriente, agrava la disponibilidad de una gama muy amplia de productos electrónicos y de uso continuo en la fabricación y ensamble de automotores cuyas plantas aún permanecen funcionando a baja capacidad. En los Estados Unidos la ausencia de vehículos nuevos hizo que los precios de los usados contribuyeran como una fuerza activa de la inflación con un incremento jamás visto del 58 por ciento de un año a otro. Muy seguramente, ese fenómeno se ha ampliado al resto del mundo. 

El repunte de la inflación tiene a los bancos centrales en un paradigma bien complejo. Su misión principal es preservar el poder adquisitivo de los ciudadanos con un margen de maniobra limitado pues la solución tradicional es subir las tasas de interés para enfriar unas economías sobrecalentadas. Ello iría en contravía de la ansiada recuperación y el empleo. 

Hay una corriente de economistas quienes han venido sosteniendo que el salto en la inflación es algo transitorio. Sin embargo, la tendencia confirma lo contrario. Para aquellos, las alteraciones en la oferta no serán un hecho de largo plazo una vez que la demanda de bienes se estabilice y los cuellos de botella se superen con una reducción en los fletes como parece estar ocurriendo. De cualquier manera, la inflación seguirá siendo un dolor de cabeza hasta bien entrado el 2022.