27 octubre, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

La academia llega la política

Por José Hilario López Agudelo 

En estos días han aparecido en nuestro medio tres importantes documentos académicos, que considero van a orientar la política que requiere el país para superar la grave crisis en que nos hemos sumergido. Esperamos que estos aportes contribuyan a sacar la política de la confrontación violenta, verbal y física, que ha caracterizado nuestra vida republicana, sobre todo la que se originó a mediados del siglo pasado, la llamada violencia política, que siguió con las guerrillas y que en los años 80 se agudizó con el paramilitarismo y el narcotráfico. 

Los tres documentos, que no dudó en calificar como el acontecimiento político y académico más importante del año, los cito en orden alfabético por el apellido de su autor, son los siguientes: “Un ideario en 60 puntos” de Alejandro Gaviria, “Colombia: las razones para la guerra” de Jorge Orlando Melo y “El presente como historia” de Álvaro Tirado. 

Alejandro Gaviria, hasta hace pocos días rector de la Universidad de los Andes, reconocido profesor, intelectual y experimentado hombre público por su ejercicio como subdirector del Departamento Nacional de Planeación y Ministro de Salud. El ideario es un verdadero manifiesto socialdemócrata, con el que Gaviria inicia su campaña como aspirante a la Presidencia de la República para el próximo cuatrienio (http://agaviria.co/2021/08/un-ideario). 

Jorge Orlando Melo”, par de Ávaro Tirado y cofundador de la Nueva Historia de Colombia, es un prolífico escritor, librero y académico. En su reciente libro analiza la pretendida justificación por parte de todos los actores de nuestras violencias y guerras endémicas, como algo impuesto por el otro. Se tuvo que acudir a la violencia y a la guerra, dicen los involucrados en el conflicto, porque alguien los provocó o los olvidó, o como una respuesta a la violencia estatal. Mientras que el Estado acude a la violencia con el argumento de la seguridad nacional/seguridad democrática, amenazada por sus opositores, bien sea desde la civilidad o desde la rebelión. La política en Colombia, concluye Melo, se contaminó de lo religioso, sólo hay una verdad, la mía y la de mi secta y el que piense distinto es mi enemigo y merece ser eliminado; y remata, como lo han estado repitiendo todos los demócratas en Colombia: Ni ahora, ni nunca ha habido razones para la lucha armada. 

Álvaro Tirado en la década de los 80 fue el director académico de la Nueva Historia de Colombia, la moderna historiografía colombiana que ha ampliado la visión de nuestro pasado. Tirado, además de su productiva vida académica, es reconocido como uno de los adalides de la defensa de los derechos humanos en el país, ex consejero de los mismos en el Gobierno del Presidente Virgilio Barco y supérstite de la violencia criminal que sigue empeñada en su exterminio. 

En un reciente reportaje concedido al Periódico El Espectador, Tirado afirma: “Hay un sector retardatario (en Colombia) que asimila derechos humanos con subversión”, afirmación que completa con la siguiente lapidaria declaración: “Sin derechos humanos no puede existir la democracia”

Continúo con una transcripción textual del referido reportaje de Tirado al Espectador: 

“Los dos partidos tradicionales (el liberal y el conservador), alejaron al mundo académico de la política. Antes uno veía que en la política colombiana unas personas importantísimas del Partido Liberal como era el maestro Darío Echandía, un gran profesor. O en el campo Conservador estaba Álvaro Gómez, que era un profesor. Pero ahora el tema es de excepciones. La política se volvió una cosa pragmática simplemente y eso tiene mucho que ver con algo que vuelve a ser paradójico y es que se ha avanzado en la representación técnica, son gente más técnica, pero ha retrocedido ante lo que yo llamo la yuppización, sobre todo en el sector de la economía. Dominaron los yuppies, que son técnicamente muy buenos, pero cuya visión es que lo importante es el crecimiento económico sin contar las necesidades de la población”. 

Como diría alguien, que ahora no alcanzo a precisar, la política es algo muy serio e importante para la suerte del mundo para dejárselo sólo a los políticos. Algo distinto a lo repetían nuestros ingenuos viejos antioqueños, la política no es para usted mijo, estudie para que aprenda a trabajar en algo mas digno que la política, olvidando que la política se hace o se la hacen contra uno, se hace o se sufre. 

Bienvenida la llegada del académico y hombre de estado, Alejandro Gaviria, a la actividad política. Estaremos pendientes de sus pronunciamientos, en especial sobre las políticas de apoyo a los jóvenes y a su proyecto de un nuevo país incluyente, su lucha contra la desigualdad y por la defensa de los ecosistemas y la biodiversidad, con que la Naturaleza nos ha premiado, pero que parece que los hubiésemos abandonado. Como se lo hemos oído varias veces, Gaviria es un decidido defensor del Acuerdo de Paz y comprometido con su implementación, la única vía para sacar al país de la catástrofe en que estamos atrapados. 

P.D. Acabo de recibir, generoso regalo del autor, el libro de mi compañero de bachillerato en el Liceo Antioqueño de la Universidad de Antioquia y amigo, Álvaro Tirado. De manera inmediata me aplicaré a su estudio y, si me es posible, a comentarlo. Espero encargar el libro de Jorge Orlando Melo. Una lectura paralela de estos dos grandes pensadores, será mi próximo banquete intelectual.