25 julio, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Fernando Panesso, en el cadalso de la injusticia

Fernando Panesso

La vida penal de este país llamado Colombia se mueve en entornos que la cultura popular ha definido en sus máximas sabias. Dos de ellas: que siempre pagan justos por pecadores y que al caído caerle.

Ambas han aherrojado al gran hombre público nacional, Fernando Panesso Serna, como lo describe el reconocido periodista investigativo Alberto Donadío en su más reciente columna de la revista Semana.

https://www.semana.com/opinion/articulo/fallo-injusto-contra-fernando-panesso-serna/202335/

El asunto es tan largo como oprobioso. Está contado de una forma prolija y dramática en el libro “Relato de mi destino” (Icono, 2019), escrito por Carlos Gustavo Álvarez e Iván Beltrán Castillo y que relata las peripecias vitales de Fernando Panesso Serna, incluida esta que es un cadalso.

Donadío lo resume así: cuando Panesso Serna era gerente general de la EPS Coomeva, la entidad de salud clasificó en el rubro de “Costos”, unos dineros que la Contraloría General de la República consideró como “Gastos”. Tiempos de Sandra Morelli que se extendieron con Iván Maya Villazón.

Se trataba de una diferencia contable, que no representaba en momento alguno la sustracción de dinero público por parte de Panesso Serna, como sí ha ocurrido en el caso de innúmeros funcionarios. Era el año 2012.

El año siguiente, dos profesionales de la Contraloría que trabajaban a las órdenes de Sandra Morelli, concluyeron en un informe técnico que en el proceso no hubo desmedro ni aprovechamiento de los recursos públicos de la salud. Panesso inocente.

Todo eso lo pasaron por alto, y en 2017, la Contraloría determinó que Panesso debería devolver a las arcas públicas un poco más de $19.000 millones de pesos con 39 centavos.

“Es inaudito que en el expediente exista un informe técnico, no aportado por el investigado ni por un tercero sino por la propia Contraloría y elaborado por dos de sus funcionarios –escribe Donadío–, el cual no se tuvo en cuenta a la hora de decidir si el investigado era responsable fiscal. Estamos frente a una deslealtad con el procesado y con la imparcialidad que debe guiar cualquier investigación”.

Panesso fue incluido en una cloaca que se denomina “Boletín de responsables fiscales”. Aunque “no ha sido investigado ni condenado por enriquecimiento ilícito ni se aprovechó indebidamente de la EPS Coomeva”. Dicho listado, en el que está demostrado que se mezclan la escoria con la injusticia, es como un cepo, un paredón, un agujero negro.

Fernando Panesso Serna, uno de los hombres públicos más respetados de este país, al que ha aportado su conocimiento, su experiencia y sacrificios, “no puede tener cuenta corriente o cuenta de ahorros, no puede usar tarjeta de crédito, no puede comprar un carro o un apartamento y no puede ser socio de una sociedad. Si lo hace, lo embargan”, escribe Donadío.

Es una muerte civil que este prohombre no merece ni debe sufrir. La última carga de esa andanada épica y justiciera de la Contraloría fue el cierre de su cuenta de Nequi (que le había ayudado a solventar su veto en el sistema financiero) y el embargo de $515.000.

En el prólogo al libro de Carlos Gustavo Álvarez e Iván Beltrán, recuerda la excanciller María Ángela Holguín –quien fue su jefe cuando el presidente Juan Manuel Santos lo designó como el primer embajador de Colombia en Turquía y luego lo destinó al Ecuador– que “La vida de Fernando Panesso es, sin duda, la de alguien que antepuso el amor a lo público y al país a su vida personal. El verdadero servidor público”. Y agrega: “Mi gratitud por su trabajo, Fernando. Por haber tenido a mi lado en el servicio público personas como usted, escribo con orgullo estas palabras”.

¡No hay derecho!