“El Socio” del liberalismo: Respeto por la pluralidad ideológica en la formación de la familia

Por Claudia Posada (foto)

Este viernes 11 de octubre a las 6 de la tarde, en el Club Unión, presentan el libro que publica Editorial Planeta, sobre las vivencias del gran liderazgo político de Bernardo Guerra Serna. Es una narración que reúne las anécdotas de un hombre que marcó en Antioquia una época gloriosa para la historia del Partido Liberal. Seguramente vamos a encontrar en esta publicación que fue iniciativa de Guillermo Zuluaga Ceballos,  en el que de la fuente más fidedigna, el propio protagonista “el socio” Guerra, cuenta cómo sucedieron hechos y momentos históricos que, sin duda, nos permitirán interpretar los vaivenes sorteados por quien sentía que un líder político liberal, se debe a un ideario que está manifiesto en los principios defendidos por Uribe Uribe y Gaitán, bajo un enfoque eminentemente social. Posturas que revivió Guerra Serna en sus discursos y convirtió en ejecutorias ante ciudadanos que conocieron de su talante y que referencian debates de gran profundidad cuando la política era ejercida por hombres, y muy pocas mujeres, de convicciones por encima de intereses particulares.

Es posible que los contenidos del libro: Bernardo Guerra Serna “El Socio”, nos pongan a pensar cuándo y por qué se desdibujaron las doctrinas del Partido Liberal, aquellas que inspiraron debates de fondo como los impulsados por el abogado de la Libre, Guerra Serna, en confrontaciones ideológicas con sus homólogos en curules ocupadas igualmente por representantes del Partido Conservador, tan firmes como él, en escenarios de la democracia que hoy extrañamos, en los que, en tono  respetuoso aunque no baladí, argumentaban por igual  con contundencia y solvencia ideológica.

Bernardo Guerra Serna fue el líder de algo así como una “Escuela de formación política liberal” a la que asistieron como juiciosos alumnos Armando Estrada Villa, William Jaramillo Gómez,  Ramón Elejalde, Álvaro Uribe Vélez, entre otros destacados “alumnos” que, y desde distintos momentos, por una u otra razón se apartaron del llamado “cacique electoral”.  Algunos  copartidarios del “socio” así como quienes no lo fueron, aceptaban tal calificativo con total admiración, otros, opositores seguramente y muchos por simple oídas, lo repetían  con desdén; pero imposible ignorar su papel protagónico en la historia política de Antioquia y el país.

“El socio Guerra” este viernes 11 de octubre tendrá entre los invitados, amigos verdaderos y de siempre, al igual que militantes fieles que nunca lo han abandonado, aquellos que lo aplaudieron en la sede de Juanambú y lo siguieron a la Casa de Mármol hasta el presente, estarán testimoniando su afecto, también asistirán algunos que en determinado momento se alejaron de las toldas liberales pero le reconocen su indiscutible importante papel en las corporaciones públicas por las que  pasó, y jamás pasó desapercibido. Guerra Serna fue concejal de Medellín y presidente de esa corporación, así como en la Asamblea de Antioquia, allí presidió sesiones muy importantes para el desarrollo de nuestro Departamento; fue Alcalde de la capital antioqueña, Gobernador de Antioquia, Representante a la Cámara y Senador. En conclusión, hizo carrera política escaño a escaño, inclusive fue Embajador Plenipotenciario en las Naciones Unidas; como quien dice, escaló con méritos, no llegó de su pueblo natal Peque, en el que nació en 1930, directamente a las grandes esferas de poder y decisión.

Admirable por encima de todo, un liberal de raca mandaca, que hoy se constituye en ejemplo en lo que concierne al respeto por la pluralidad de pensamiento e ideología, lo es evidente en la formación de sus hijos. Al interior de su núcleo familiar hay libertad para las distintas posiciones al militar en diferentes partidos políticos, sus hijos, dos muy activos en el mundo en el que su padre se destacó, se expresan conforme a su ideario. Bien por eso en un país polarizado e irrespetuoso de las diferentes posturas partidistas. Bernardo Guerra Serna, el liberal de acciones en coherencia con los postulados sociales, concilia en el hogar, y ese es el principio por excelencia para aceptar la pluralidad ideológica que se enseña y respeta en la formación de familia.