17 enero, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farándula

Crónica # 59 del maestro Gardeazábal: Así no se puede

@eljodario

Revisando juiciosamente las noticias y determinaciones gubernamentales de los días anteriores al paso del huracán Iota por Providencia y oyendo a sobrevivientes como Anita Robinson, uno piensa muchas cosas y comienza a temer si la gente que ayuda a gobernar al director del magazín de televisión de las 6 de la tarde, deberían estar en otra parte diferente a donde los han nombrado. Por ejemplo, nos deben una explicación por cual razón en la Armada Nacional si pudieron ver y leer los tres informes diarios que desde una semana antes del paso del huracán emitía el Centro Nacional de Huracanes o mirar en youtube a Infohuracan o a Windy en sus informes diarios sobre el clima en el Atlántico y el Caribe. Y digo que sí los vieron porque tres días antes de que azotara Iota, la Armada evacuó previsivamente a todos los infantes de marina que hacían presencia en los cayos de Roncador, Quitasueños, Serrana y Serranilla y los puso a salvo. Pero inmediatamente uno se pregunta si estaban tomando esas medidas en la Armada Nacional, ¿por qué no les informaron a sus superiores en Bogotá o en Cartagena o a los ayudantes de la redacción diaria del magazín de televisión de las 6 de la tarde? ¿Por cuál razón la Armada no asumió con su control militar sobre la isla de Providencia la implementación de un plan de emergencia que utilizara, con la sapiencia de los ingenieros y oficiales, la evacuación o concentración de los habitantes de la isla en sitios que resistieran la fuerza huracanada? Lo cierto es que durante toda la semana anterior al paso de la furia de la naturaleza, en el magazín de televisión de las 6  de la tarde no se hizo una advertencia, ni se proyectó un plan de orientación y mucho menos de ayuda porque seguramente no se les informó. Pero lo que si se ha mostrado después es al director de ese magazín trepado en una cuatrimoto posando como estrella de tv recorriendo las pocas calles de la isla por donde se podía transitar. Y lo peor, es que solo ayer se vinieron a dar cuenta que los pozos de donde se servía el agua potable quedaron contaminados por el agua salada de la tormenta y que si bien han mandado tantas toneladas de granos y pastas como para alimentar los que se queden en Providencia por tres meses, se les olvidó que no hay ni luz ni gas ni agua en donde cocinar una libra de arroz.

Por encima de los celos de la gente de la Armada porque encargaron a Susana de la reconstrucción y no a ellos, da terror que todos se hayan puesto de acuerdo en demostrarnos que así no se puede gobernar.

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal