27 octubre, 2021

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

Cenizas al mar

Por Carlos Alberto Ospina M.聽

No se trata de un estilo novedoso que salta de primera persona del singular a tercera del plural, tan solo representa un pedazo de la fatalidad que sobrellevan millones de individuos en un sentido particular y general. Tampoco es un secreto que la noticia del fallecimiento repentino, el duelo natural, las tradiciones en torno a los restos mortales y los rituales lit煤rgicos est谩n proscriptos, ni siquiera aplazados, a causa de la pandemia. El impacto emocional y sicol贸gico concurre en los distintos dolientes que, se encogen de hombros, debido a que no pueden ir en contra de los protocolos de bioseguridad para realizar las exequias. El alma de los muertos trasciende, fenece o muta sin compa帽铆a terrenal. 隆Es la excepci贸n que nos toc贸 afrontar sin indulgencia! 

Quien se victimiza, de una u otra manera, busca cierto tipo de reconocimiento que supera la representaci贸n mental de la empat铆a y la solidaridad. Del mismo modo, el sujeto puede hacerse el tonto dilatando las etapas de la aceptaci贸n, la lucha interior, la llamada negociaci贸n y las decisiones a futuro. En otras palabras, presenta una reacci贸n inconsciente condicionada por la baja autoestima y las pugnas propias del ego y del desapego. Este proceder no admite juzgamiento ni tamiz moral, puesto que el virus puso a la raza humana en el lugar que nos corresponde, la finitud. 

Desde el punto de vista del enfoque cient铆fico, la donaci贸n de 贸rganos sufri贸 un impacto contundente y muchos pacientes vieron postergadas sus intervenciones quir煤rgicas. Miles de eventuales trasplantes quedaron reducidos a vestigios.  

Enrolados un sinn煤mero de deudos en el mundo recog铆amos las cenizas de nuestros familiares en medio del padecimiento de la enfermedad, a solas y varias jornadas con posterioridad a su defunci贸n; es decir, resignaci贸n forzada en raz贸n a los acontecimientos.  

鈥淣o quiero morir, no quiero estar sola. Doctor, 驴qu茅 dice mi hijo Carlos?鈥 fueron las 煤ltimas frases intermitentes de mi madre, minutos antes del procedimiento de intubaci贸n en cuidados intensivos. En seguida muri贸, al tiempo que el suscrito entraba a urgencias con la saturaci贸n baja y la fiebre superior a 39,2 grados. Contagiado inici茅 el tr谩mite con la funeraria, di la nefasta noticia a los m铆os, llor茅 a moco tendido sentado en una fr铆a silla y segu铆 aislado por espacio de 72 horas, a tal punto que ingres茅 a hospitalizaci贸n con una infecci贸n generalizada en la sangre a consecuencia del COVID. 隆Cero dramas de 铆ndole personal! Desguarnecido intento describir esa situaci贸n singular. Perdonen mi insolencia. 

La fecha que, recib铆 el peque帽o cofre con lo que aparentemente fuera el cuerpo de mi mam谩, tuve la primera crisis respiratoria y la descompensaci贸n general.  A煤n no encuentro los vocabularios precisos para describir la impotencia y el desespero que se siente previo a perder la raz贸n. A la semana siguiente acog铆 el primer abrazo de mi sobrino Juan Pablo, quien lleg贸 al apartamento con el coraz贸n destrozado, porque su mam谩, mi hermana, agonizaba. 脡l se par贸 al frente del retrato y de las cenizas de su abuela. Apoy贸 la cadera en el sof谩 y de su boca aguada de dolor dej贸 sonar, sin pausa, los mensajes de gratitud y de amor por 鈥渓a vieja berraca鈥. Pasados veinte crep煤sculos falt贸 Luz Marina. Igual, a los d铆as llevaron la cajita. 

S茅 que m谩s pronto que tarde voy a morir. 隆No somos nadie! A diferencia de mis seres queridos no tengo un ritual espec铆fico para depositar los residuos incinerados. He gemido l谩grimas amargas recorriendo la finca con las reliquias de mi madre, y he lamentado no estar en este momento que, esparcen en el mar, las part铆culas de polvo de mis hermanos, Juan Ram贸n y Luz Marina. Ambos navegar谩n a favor de la corriente acariciando nuevos puertos y conociendo otros lares que, en vida, quisieron disfrutar. Mam谩 contin煤a bendiciendo su tierra natal, San Jer贸nimo-Antioquia. Cada amanecer brota una nueva flor asombrosa, como aquella orqu铆dea que naci贸 la ma帽ana de su partida y hoy, seis meses despu茅s, sigue tan viva que parece que fuera el semblante sonriente e imperecedero de ella. 

Por eso, escribo con absoluta liberaci贸n en primera y tercera persona, as铆 para algunos suene a disco rayado y redundancia floja; al fin, las cenizas al mar o sobre la tierra, ya no hay retorno. 

Enfoque cr铆tico 鈥 pie de p谩gina. En presencia de tanta arrogancia suelta y el mal茅volo exguerrillero experto en inocular violencia; el activismo mentiroso y radical; las envalentonadas y dispersas manifestaciones de g茅nero con su arco铆ris impositivo; la inmoralidad y los acuerdos pol铆ticos en busca del poder por medio de diversas ma帽as corruptas; el ego铆smo de los movimientos antivacunas y la negaci贸n de la pandemia a pesar de la cantidad de muertos; en definitiva, representan el desgaste argumentativo de unos cuantos delante del fundamentalismo de aquellos que, tambi茅n, ser谩n simple ceniza dispersa.