16 abril, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Alminar: El fracaso de la nueva reforma a la justicia

La justicia requiere de una reingeniería urgente

¡Al oído de la ministra de justicia!

Por José León Jaramillo Jaramillo (foto)

leonjaramillo53@gmail.com

Ni el gobierno, ni el congreso, ni las altas cortes han logrado hacer nada serio por remediar la situación y fortalecer nuestro maltrecho servicio de Justicia, salvo celebrar componendas indebidas para obtener, en cada reforma, toda suerte de beneficios para sus integrantes, sin que nada les importe a aquellos que las encuestas les muestren que 2 de cada 3 colombianos no confían en la rama judicial yque el 88% piensa que la rama está infiltrada por la corrupción, lo que nos conduce hacia un Estado fallido.

Señora Ministra: Es imposible corregir el rumbo de la justicia, una empresa inoperante, postrada en la piara de la corrupción, con un proyecto como el suyo, elaborado a las volandas y que desconoció el clamor de la comunidad, pues no resuelve los gravísimos problemas de congestión e inoperancia que la caracterizan, proyecto que se centra en respaldar los intereses de algunos magistrados, empeñados en defender a ultranza sus privilegios y, por ello, esa reforma no tiene futuro alguno y de salir airosa sería inocua, pues ni siquiera defiende la necesaria separación de poderes y mucho menos un sistema de pesos y contrapesos.

Que un magistrado salga o no a litigar a los 2 o a los 4 años en frente de las altas cortes también es inocuo, pues estos lo podrían hacer por interpuesta persona. El problema estriba en la selección de los magistrados, quienes solamente deberían llegar a ocupar esos cargos al culminar una brillante carrera judicial y por haber obtenido las mejores calificaciones (méritos) y no de otras maneras que bien se conocen y que no quiero ni recordar. Hay que acabar la puerta giratoria del litigo para la toga y de la toga para el litigio, pues es fuente de corrupción. (Lea la columna).