“Yo me llamo” (foto) es sin duda uno de los programas de más alta audiencia en la historia de la televisión colombiana, pero también puede decirse que es el escenario del peor y más humillante trato dado a un ser humano.
Con un sadismo que hace aparecer al famoso Marqués como un bondadoso y caritativo monje, los tres que integran el jurado se regodean cuando tienen al frente un pobre payaso que hace el ridículo, algo que tenían que conocer de antemano los productores y presentadores.
El espacio es grabado, editado y luego pasado al aire, por lo que no se justifica hacer subir al escenario a cualquier mequetrefe que de antemano se sabe quién es, para humillarlo y ponerlo como rey de burlas para satisfacción de una veterana en decadencia y dos tipos que la secundan.
En Europa y países americanos donde el formato ha sido exitoso, se cuidan de herir de tal manera a seres humanos y de irrespetarlos a ellos y a los televidentes, procediendo de manera tan inhumana y condenable. (EJE XXI).
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