Todos los colombianos del común, los que se dejan seducir e ilusionar por las promesas de las campañas creyeron que realmente íbamos camino a una Venezuela. Y votaron para impedirlo.
Al despertar se encontraron con otra realidad. Bien diferente a la plantilla que utilizó el presidente del Senado, Ernesto Macías en el discurso de posesión del Presidente Duque, para desprestigiar al anterior mandato.
Macías recibió 16 “reconocimientos” como “huilense ilustre”, por gremios y entidades de su departamento. Medallas, galardones, accésit y hasta la Cruz de Boyacá, que solía entregarse solo a quienes hubieran ofrecido grandes servicios a la Patria. Ni en Guinness World Records existía una marca que se equiparara a semejante abundancia.
Fue una zafia y tosca manera de remunerar y pagar servicios y lengüeteos, que hasta el senador Uribe practicó, cuando unió al homenajeado con el Presidente Duque para tomarles una foto que al minuto puso a circular en las redes.(Lea la columna).
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