3 marzo, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Vistazo a los hechos: La segunda toma del Palacio de Justicia

Por Gabriel Zapata Correa 

Es una verdadera vergüenza que el presidente Petro insista ante los colombianos, en su manía acostumbrada de decir mentiras, que no hubo asedio al Palacio de Justicia y que las personas que tenían secuestrados a los magistrados de las altas cortes no hicieron alarde de violencia. Basta preguntar, señor presidente, si no fue así, ¿por qué las autoridades de policía no pudieron convencerlas de que despejaran el lugar y tuvieron que acudir al Esmad?

Por primera vez en la historia de Colombia, después del Holocausto del Palacio de Justicia en 1985, las altas cortes se pronunciancomo lo hicieron ante los hechos que casi concluyen con la segunda toma del máximo organismo de la justicia de nuestro país.

Pero la vergüenza mayor es que el presidente Petro trate de convencernos de que él no convocó estas marchas con el fin de presionar a la Corte Suprema de Justicia para que eligiera la fiscal general, de la terna que pasó hace seis meses.

Por eso la Corte Suprema de Justicia le volvió a responder de inmediato a Petro, cuando este olímpicamente pretendió minimizar los hechos que todos vimos por televisión: “la democracia queda en vilo cuando cualquier sector o actor de un país pretende presionar política, física o moralmente decisiones de la justicia”. Más claro no canta un gallo.

Pero para entender mejor el contexto de lo que pasó, basta con releer esta frase de Petro: “La corte suprema tiene el derecho y el deber de elegir fiscal libremente, y la ciudadanía tiene el derecho de manifestarse. Este es un país de derechos y libertades. La protesta del pueblo no es contra la justicia sino contra la mafia que se toma la justicia”.

En ningún momento el mandatario desautorizó ni condenó el asedio al Palacio de Justicia. Parece que disfrutara, para decir la verdad. Porque si el presidente Petro ha demostrado que en otras ocasiones le estorban las instituciones y las desconoce, en esta sacó a relucir su alma de guerrillero.

Hay que aceptar que los magistrados de las altas cortes si interpretaron muy bien lo que estaba sucediendo. Y por eso construyeron este párrafo en su comunicado: “La Corte Suprema de Justicia exige al Gobierno Nacional brindar las garantías necesarias para que el ejercicio de las competencias de esta corporación y los demás jueces colombianos se puedan desarrollar sin presiones, hostigamiento o amenazas”.

En este marco conceptual, compartimoscompletamente las palabras del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien sintonizó con la ira nacional que despertó este atentado contra la justicia.

“El 8 de febrero de 2024 será recordado por la historia como el día que el Presidente Gustavo Petro promovió un nuevo atentado contra las Altas Cortes. Ayer fue un día triste para nuestro país (…) no hay que menospreciar la gravedad de lo que ocurrió. No podemos dejar pasar la ruptura institucional propiciada por el presidente de la República”, expresó Fico Gutiérrez a través de un comunicado.

En el comunicado el mandatario recordó la toma del Palacio de Justicia por el M-19 y lo comparó con lo ocurrido en la tarde del jueves 8 de febrero.

“En 1985 la acción criminal del M19 en el Palacio de Justicia dejó 101 muertos, entre ellos 11 magistrados. En aquel momento, quien es hoy el Presidente de Colombia hacía parte de esa organización al margen de la ley. Sus acciones de aquel entonces son y serán para siempre aterradoras. Pero es infinitamente más grave que un atentado similar haya sido incitado por quien hoy ostenta la mayor dignidad del gobierno”, añadió el alcalde.

“Hago un llamado a todos los sectores democráticos a estar vigilantes y no permitir, por ninguna razón, que quien debería liderar los destinos de nuestra patria, la incendie para convertiría en cenizas”, 

El presidente Petro se autodenomina progresista, y detrás de esta palabra pretende esconder sus aires autoritarios, como por ejemplo ese de desconocer a la Procuraduría General de la Nación, como lo hizo durante 14 días para proteger al suspendido canciller Alvaro Leyva.

Después de los hechos del 8 de febrero, como lo dice el alcalde de Medellín, cualquier cosa puede suceder en Colombia. Así fue sacando las uñas Nicolás Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua. Petro seguirá mintiendo y tratará siempre de engañarnos. Pero ya se le cayó la máscara de su falsa democracia y ha quedado ante todos los colombianos la figura de un mandatario que ya no puede ocultar sus intenciones dictatoriales.