14 abril, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Sigue el show: ahora Duque defiende la sal, el azúcar, el café y el chocolate

@IvanDuque 

Al gobierno le gusta inflar globos y lanzarlos al aire, para luego salir a desinflarlos. 

Es una estrategia usual para medirles la tensión a los colombianos. Una estrategia tradicional que la emplean para ganar puntos ante la opinión pública. 

Esta semana salió a hacer un recorrido de medios el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, para defender todo lo malo de la reforma tributaria: la renta de los asalariados, el golpe a los indefensos pensionados, el atraco a la clase media y el IVA a la sal, el azúcar, el café y el chocolate. 

Estas declaraciones de Londoño resultaron un mandado, porque las reacciones fueron violentas contra el presidente Duque. 

Pero el presidente y sus asesores salieron este miércoles a desmentir a todo mundo. 

Iván Duque, aseguró este miércoles que los productos como chocolate, café, azúcar y sal no van a ser gravados con IVA contradiciendo a su viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, quien había indicado que estos productos, al no ser esenciales a su juicio debían ser gravados. 

“Yo he sido muy claro, y voy a decirlo de una forma también muy diáfana: esos cuatro productos se van a mantener tal como están hoy; esa es la instrucción que yo le he dado al Ministerio de Hacienda. Tal como están hoy: los que tienen, de esos cuatro, los que tengan IVA cero, se mantendrán en IVA cero; y los que tengan IVA cinco, se mantendrán en IVA cinco, tal como están. Es decir, no sufrirán ningún incremento”, dijo el presidente en una entrevista con Red Más Noticias. 

Además, indicó que la Reforma Tributaria o Agenda de Transformación Social Sostenible, se presentará para proteger a los más vulnerables, muy afectados por la pandemia, y también para equilibrar las finanzas públicas, y pidió tener claro que es un compromiso que “nosotros no podemos eludir”. 

Si hacemos memoria igual actuó en las dos reformas tributarias anteriores. Mandaba a su ministro Alberto Carrasquilla a decir una cosa, y después salía a contradecirlo.  

Esa es la forma de hacer política con la angustia del bolsillo de los colombianos.