3 marzo, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

“Recuperemos el Campus de la U. de A. y reinstauremos la Universidad de todos”


@UdeA

La crisis de la educación superior pública cada vez se agudiza más y en los últimos tiempos se le ha agregado un elemento que la empeora, la cooptación de los campus universitarios por intereses y actitudes diferentes a los que la MISIÓN de la educación superior pública le asigna.

Creemos que el debate por alcanzar la rectoría de la Universidad de Antioquia es la ocasión inaplazable para retomar lo que en su momento plantearon los egresados de la Universidad en esta denuncia que afortunadamente publicó en su momento el Sindicato Médico ASMEDAS y que hoy cobra toda su actualidad como documento de realidad innegable, muy importante en la discusión que debe darse al interior de la comunidad universitaria y de la sociedad en general, previa a la elección de quién será el próximo rector de la Universidad de Antioquia.

Luis Alfonso Ossa

Recuperemos los espacios universitarios y reinstauremos la universidad de todos y proyectada a la sociedad

7 de julio de 2022

Comunicado de las Asociaciones de Egresados de la Universidad de Antioquia

Tomado de: Oficina de Comunicaciones, Información y Prensa ASMEDAS Antioquia

Los egresados de la Universidad de Antioquia, reunidos en sus asociaciones, acordaron expresar a la comunidad universitaria y a sus autoridades la gran preocupación y el profundo dolor por el mal uso que se le está dando al campus universitario. Estamos asistiendo a un proceso de precarización, desnaturalización y lumpenización de los espacios universitarios.

Hay una creciente mala utilización del campus por vendedores de alimentos, comestibles, libros, utensilios y CDs de música y videos que ocupan los espacios de circulación de la comunidad universitaria y colorean su entorno. Cada vez se realizan más fiestas del estilo de “rumbas duras” multitudinarias en las que se consume todo tipo de sustancias. Se mantiene el consumo de sustancias psicoactivas y con ello la venta al menudeo y el microtráfico.  Los jóvenes de la ciudad, que expresan su inconformidad con el estado de cosas de esta sociedad, dejan la calle, que es el espacio natural de expresión de la inconformidad, y encuentra en el campus un espacio de protección, habitación y trinchera en la confrontación con la fuerza pública.

Todo esto y más es realizado por personas mayoritariamente ajenas a la universidad que, acudiendo a una supuesta “extraterritorialidad”, encuentran un espacio seguro, sin costo, sin límites, vigilado, que suministra servicios públicos gratuitos; para su usufructo encuentran como único obstáculo las mallas y las porterías que se saltan y se violentan sin miramientos. Lo anterior revela una inquietante penetración de actores extrauniversitarios y propósitos ajenos a la universidad que hallaron un nicho disponible para desplegar sus actividades comerciales, lúdicas y sociales en un espacio de todos y de nadie. En una mirada rápida, encontramos 86 negocios informales en los primeros pisos.

Refiriéndose a una problemática similar, el ex rector de la Universidad Nacional Guillermo Páramo, en Claves para el debate público (Unimedios, febrero 2018), había hecho esta advertencia sobre la Universidad Nacional: “(…) Me atrevo a hacer énfasis en el significado que tiene para su imagen pública y el clima que debe reinar en ella el rescate de su campus de Bogotá, hoy invadido por vendedores de todo tipo, en medio de los cuales, seguramente, se mimetizan traficantes de droga y delincuencia común.  Es lamentable ver que la lucha por la autonomía universitaria termina en una garantía de extraterritorialidad a personas ajenas a los claustros que desmoralizan la comunidad y desacreditan a la más importante institución educativa del país”.  Llama la atención el ex rector sobre el hecho de que otras universidades públicas, en otros países, han logrado rescatar su campus. Y sobre que la universidad no puede convertirse en un gueto ni auspiciar un entorno empobrecido para los estratos pobres de la sociedad.

Es verdad que la universidad se debe a la sociedad, pero no es deponiendo el cuidado de sus espacios como honra su deuda con la sociedad y tampoco es óbice para que persona alguna obre adueñándose de la universidad y la convierta en una oportunidad de negocio. La universidad honra su deuda con la sociedad poniendo todo su empeño en descifrarla y ejerciendo una función profética y transformadora. Ese es el sentido de la apertura de la universidad a la sociedad, en eso no nos podemos equivocar.

El significante Alma Mater tiene una connotación especial para abundar en razones para la defensa de los espacios universitarios, el campus. En los comienzos medievales de la universidad, se trataba de defender y diseminar una fe: el alma mater como fuente de generación de mensajeros de esa fe con pretensiones universales, una iglesia. En otro momento, Alma Mater como fuente nutricia e inspiradora del saber: todo en función de la construcción, el cultivo y la difusión del saber, y la autonomía para eso. Pero una versión contemporánea ubica al Alma Mater como una madre generosa que todo lo provee y frente a la cual sus hijos se disponen a recibir lo proveído, una cultura del “qué hay para mí”.  Todos, insaciables, bebiendo de una fuente inagotable. Es de este último sentido del que echan mano quienes se autorizan para asumir la universidad en función de dar lugar a pretensiones particulares, servirse de ella, contrarias a la naturaleza de la universidad con manifestaciones múltiples que se legitiman entre ellas.

Por todo lo anterior, nos declaramos en movimiento hasta cuando el campus universitario recobre su decoro y su belleza, y llamamos a los estudiantes, profesores, a las directivas, en general a la comunidad universitaria, a que rodeemos la universidad y hagamos causa común en la recuperación de los espacios universitarios. A que realicemos los debates necesarios, las investigaciones, las gestiones y los consensos para reinstaurar la universidad de todos y proyectada a la sociedad.