En el corregimiento Aquitania del municipio de San Francisco, Antioquia, se realizó una brigada médico jurídica y apenas arrimó la caravana de médicos y abogados a la zona, un campesino gritó: arrebusquen las enfermedades que llegaron los dotores.
En las horas de la tarde en ejercicio de la brigada médica, llego un campesino a consulta con el doctor Alfonso Duque Álvarez, médico integrante del grupo y el campesino le dijo: vengo p’a que me atienda. El médico Alfonso le respondió: yo a usted lo atendí esta mañana. Y dice el campesino: ahhh ese es mi problema, la mala memoria.
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Antes de salir para la caravana debíamos montarnos en unos caballos que nos tenían preparados. El animal que estaba asignado a mi como abogado tenía un trapo en la cabeza. Rebuznaba, pataleaba y no se quedaba quieto. Yo le dije a la gente que ben ese caballo no me montaba. Mire como está de alebrestado, y el alcalde me dijo: montese doctor que ese caballo es mansito y el cura del pueblo intervino y dijo hágale que en ese es que me monto yo. La enfermera me dijo no le tenga miedo es calmadito.
Ante tanta insistencia, tembloroso me monté en la bestia y arranca ese hijueputa a corcovear y a brincar y no tuve más remedio que tirarme. Y empezó la gente, los mismos que me decían que me montara, a decir: siquiera se tiró de ese caballo, doctor, donde no se tire lo mata ese animal.
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Para celebrar el cumpleaños de mi señora Margarita Posada la invité a almorzar al famoso restaurante Hato Viejo en las palmas. Me sirvieron la carne y estaba yo luchando con esa presa y se me arrima el mesero y me dice ¿está gordita doctor? Yo le contesté si, cuando me casé estaba más flaquita. Habíamos pedido también en bagre sudado y mesero me preguntó ¿vino con el bagre? y yo le contesté claro no ve que está cumpliendo años.
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En una ocasión, en el Carmen de Viboral, en una campaña política llevamos al doctor Álvaro Gómez Hurtado a la plaza pública y dentro de los preparativos estaba que el doctor Álvaro Gómez liberara una paloma al aire como un mensaje de paz.
Terminado el evento y a punto de subirse al carro para salir para Medellín un campesinito desesperado le halaba el saco a Álvaro Gómez, se le pegaba de los calzones e insistentemente le halaba la correa.
Álvaro Gómez le preguntó qué te pasa joven. Le dice el campesino: ahora quién me va a pagar esa puta paloma que nadie me quiere responder.
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En una ocasión Belisario Betancur llegó a una vereda del municipio de Amagá y apareció por allá en la reunión un campesino y le dijo a Belisario: ehhh hombe beli cómo vas, dónde estás trabajando y Belisario le contestó: soy el Presidente de la República de Colombia y el campesino le n contestó: ve, qué bueno, quién te consiguió esa coloca.


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