24 febrero, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

París Trejos, Memorias de un estafador, de Ricardo Aricapa

(UNAULA 2022). 

Víctor Bustamante 

La vida de un estafador siempre busca el equilibrio entre no ser aprehendido infraganti en la trama que ha urdido para engañar y quitarle algo a alguien; para tal efecto urde un plan tan pormenorizado, tan elaborado en sus conjeturas y evitar perder, es decir, ser sorprendido por la víctima, que el estafador deduce en su soberbia y en su clandestinidad que esa labor de simulación tan específica, para embaucar a una persona, debe llevarla a terreno fértil para después huir sin dejar rastro.  

El estafador de entrada miente cuando ya tiene un cliente escogido, cliente al cual se le ha elaborado una inteligencia en todos sus hábitos y ámbitos, a qué horas se levanta, a qué horas sale de su casa, donde, a que restaurante va, si le gusta la música o el cine o permanece conversando con sus amigos hasta que horas.  

Es una labor harto difícil ya que el estafador opera bajo las sombras. El estafador está en el otro límite y casi siempre, antes de entrar a escena, es decir, a iniciar su labor, prefiere que no se sepa nada de él, fuera de esas elucubraciones que lo definen como un fuera de serie.  

Por esa razón, después de cometer un ilícito, que para él significa su ganancia, solo le queda explotar con su risa, aquella risa que resalta, aquella risa que lo motiva a seguir. 

él le han bastado muchos días de espera, mucha paciencia para urdir y finalizar con éxito sus planes, para él solo ha existido la argucia para embaucar a la persona escogida.

Vea el video del autor sobre París Trejos: