19 junio, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Nuestra supervivencia depende de un laborioso, bello y dulce animalito: La Abeja

Por Enrique E. Batista J., Ph. D. 

https://paideianueva.blogspot.com/

Nuestra vida depende de una muy pequeña abeja, minúscula y melosa criatura de Dios.  El 20 de mayo de cada año se celebra «El Día de las Abejas». No es una celebración de menor importancia.  

Es un día para adquirir compromisos con la vida en el planeta, la de nosotros y demás seres vivos, mas no sólo de las muy dulces abejas. Es, a la vez, una oportunidad para que los proyectos educativos ambientales de escuelas y colegios integren, desde varias disciplinas, consideraciones formativas sobre sostenibilidad, cambio climático, biodiversidad, respeto a todas las formas de vida, producción de alimentos, seguridad alimentaria y hambre generalizada, pobreza; además de las consideraciones éticas sobre el trato a los animales y el peligro que corren con la extinción. 

Sin las abejas no existirían los longevos bosques, creadores del vital oxígeno, ni tampoco el efecto positivo que ellos tienen en la preservación de los muy determinantes y valiosos recursos hídricos, en la conservación de la biodiversidad, en la regulación del clima, la generación de nubes, en el albergue de millones de especies vegetales y animales y en la tarea esencial para la vida de todos como lo es la de producir oxígeno y alimentos. En caso contrario, no será posible la seguridad alimentaria y tampoco la existencia de humano alguno en el planeta.  

Las abejas salen alegres, con admirable trabajo cooperativo, a recoger polen para alimentar a la reina y a todos en el panal. Pero, ocurre que el dulce néctar que como alimento traen está contaminado por plaguicidas; llevan la muerte al panal, a la reina y demás habitantes en el mismo. Está ocurriendo en este momento, a diario. Ellas contribuyen a mantener en equilibrio los ecosistemas que se encuentran en estado crítico. ¿Qué pasaría si desaparecen las abejas?, indaga National Geographic. Por cada ser humano existen 1400 millones de insectos, todos los cuales, llamados «impulsores del mundo», son artífices y constructores del equilibrio de los ecosistemas; sin ellos se puede desbaratar y acabar la armonía de la vida planetaria. Tienen los insectos la denominación de «piedra angular» de la biodiversidad. (https://rb.gy/mumc0v).  

Las abejas no sólo fabrican miel. Hacen algo esencial para la diversidad de las plantas en el mundo: la polinización. Su preservación, y la de su hábitat, nos beneficia a todos. Las abejas melíferas representan apenas una pequeña parte de la población apícola; así, existen más de 20.000 especies de abejas, de la que cerca del 90% de ellas son solitarias y no viven en colmenas. El valor de la polinización para la supervivencia y para la diversidad de las plantas en el mundo se puede inferir bien por el que el 90% de las plantas con flor son polinizadas por alguna especie animal (insectos de diversa índole, mariposas, colibríes, monos, murciélagos y otros; grupo en el cual las abejas son las más importantes). La diversidad de las flores es condición indispensable para la producción de alimentos. El 2% de las especies de abejas polinizan el 80% de los cultivos. No todos los alimentos necesitan polinización, pero las frutas, en especial, requieren de ese proceso, y la alimentación es más variada y rica con sus aportes. Muchos alimentos son polinizados por el viento como el maíz y el trigo.  (https://rb.gy/2ewupm).  

Si bien las abejas de panales comerciales están en crecimiento, las silvestres en muchas partes del mundo están desapareciendo.  Entre las acciones preventivas y de recuperación de las poblaciones de abejas, y otros polinizadores, está la agricultura saludable y respetuosa del medio ambiente, el mantenimiento de la diversidad genética de las plantas con flores y la evitación de la fumigación indiscriminada que mata tanto a polinizadores beneficiosos como a insectos perjudiciales.  (https://rb.gy/vmhuxy). 

Tanto las abejas silvestres como las abejas melíferas siguen enfrentando varios desafíos:  Plagas y enfermedades; reducción de su diversidad genética por manipulación para hacerlas menos agresivas y mayores productoras de miel, lo que las torna más vulnerables a parásitos y enfermedades y debilitan a las abejas reinas; falta de nutrición por la pérdida y deterioro de hábitats, ya que se ha dado una reducción con las flores perennes que necesitan. Otros retos que enfrentan para su supervivencia son los impactos negativos del cambio climático con sus condiciones adversas por exceso de calor o frío; y métodos de cultivo intensivos que han afectado su hábitat. 

La principal causa de mortandad de las abejas es la intoxicación por agroquímicos; su mal uso y las especies vegetales y animales invasores las están aniquilando.  Señala la FAO que: «de los 100 cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos en el mundo, 71 son polinizadas por las abejas»; una sola de ellas requiere visitar en un día cerca de 7 000 flores; para producir un kilo de miel son necesarias cuatro millones de visitas. Las abejas son prolíficas, las reinas pueden poner hasta 2500 huevos diarios.  (https://rb.gy/eoaocw). 

Por ello, todos necesitamos ser apicultores, ecologistas, defensores de la biodiversidad y combatientes activos contra el cambio climático, de los plaguicidas que las matan y de la deforestación de selvas y manglares, así como también del arrasamiento de los campos con las muy malas prácticas de cultivos. Todos, en la alianza, seremos sensibles y promoveremos la producción agrícola afín a la vida de las abejas y de otros polinizadores. Así, estableceremos una unión para la supervivencia de los polinizadores y con ellos la indisoluble y vital unión entre agricultores y apicultores, entre los humanos, los animales y plantas que son nuestro sustento vital. (https://rb.gy/elu7pv). 

Entonces, tengamos y mantengamos una alianza estrecha con nuestras amigas proveedoras de vida, las abejas. Muchas están muriendo a paso acelerado, camino a la extinción; ellas, que tanto nos han servido desde hace 300.000 años, envían su mensaje de clamor angustiante, invocando nuestra protección no sólo para sí mismas, sino para todos los polinizadores y para cada uno de los seres vivos. Clamor que a gritos también lanzan las bellas flores, porque sin polinización no habrá frutos, serán estériles como lo será la desolada Tierra con los gritos y dolores de hambruna que viviremos todos mientras pasamos y sufrimos una extinción acelerada y masiva. 

Una alianza como la creada por apicultores en el nordeste de Brasil mediante la cual abejas y humanos han subsistido, mientras muchos animales morían debido a la intensificada sequía y el calor   (https://rb.gy/delne7); innovaciones basadas en inteligencia artificial, creadas y pensadas para ellas como el premio que entregó la  NASA   en 2021 a un proyecto para diseñar abejas robots que permitan explorar y estudiar las colmenas con miras a priorizar lugares para el conocimiento de sus comportamientos; el servidor informático fungirá como abeja reina. 

No mate las abejas, ni destruya sus panales. Llame a una agencia de protección de la fauna y flora o a personas que conozcan sus comportamientos y sean capaces de ponerlas a salvo. Recordemos que forman parte del nuestro vital ecosistema y de su diversidad biológica. Los adultos, y los niños y jóvenes en las escuelas y colegios, aprenderán que de ellas dependen sus vidas y de que, si son sacrificadas, se destruyen o acaban con su hábitat, se están matando ellos mismos, los suyos y todos los demás. 

Es una tarea de concientización para una alianza con las abejas, para salvar, con ellas, todas las formas de vida en el planeta y, claro está, para salvarnos a nosotros mismos. La permanencia nuestra en el planeta depende de un animalito lindo, minúsculo, laborioso, productivo y asaz esencial en la cadena alimenticia y en el muy supremo valor de la vida. 

Construyamos esa estrecha santa alianza con nuestras amigas, las abejas, un sagrado don del Creador. Ellas están enviando un sonoro y persistente mensaje de SOS para su salvación y la nuestra.