El Gobierno tendrá la potestad de ir ajustando el desescalamiento. Si le toca reversar, deberá hacerlo, lo que pone de manifiesto que reanimar la economÃa será una tarea más ardua que derrotar a la pandemia.
Una de las razones de más peso para respaldar la decisión del Gobierno de ir prendiendo la economÃa —empezando por el sector de la construcción y el manufacturero—, es el hecho de presentar unos resultados muy esperanzadores en el manejo del covid-19 en el paÃs.
Hay quienes piensan que ha sido cuestión de suerte pues Colombia ha tomado más o menos las mismas medidas que el concierto de las naciones, pero en esto las sutilezas importan; las fallas y los aciertos se miden en número de contagiados y de muertos.
Lo cierto, sin duda, es que las comparaciones son claramente favorables. A los 30 dÃas del primer muerto por Covid-19 en Colombia (abril 21), se contabilizaban 189 fallecimientos, para un promedio de 3,7 muertes por millón de habitantes. En España, a los 30 dÃas del primer fallecido (abril 3), ya tenÃan 10.935 vÃctimas mortales, que equivalen a 237,7 muertes por millón de habitantes.
Nuestro vecino Ecuador, al mes del primer fallecido (abril 13), tenÃa 355 muertos, para un Ãndice de 20,8 por millón. Y el paÃs más golpeado en número de fallecimientos, los Estados Unidos, tenÃa al mes del primer muerto (marzo 28), tan solo 2.010 fallecidos, para una tasa de 6,1 muertos por millón.
Y digo ‘tan solo’, porque en ese entonces, hace un mes, nadie imaginaba la debacle que estaba por venir en ese paÃs.
Nada comparable con lo que ocurre en el Estado de Nueva York, cuya situación es escalofriante, porque con 21.411 muertos en una población de 20 millones de habitantes, tiene un Ãndice de 1.070 fallecidos por cada millón.
Lógicamente, el Gobierno tendrá la potestad de ir ajustando el desescalamiento a medida que va analizando los datos para tener certeza de la evolución de esta peste.
En ese sentido, si toca reversar, deberá hacerlo, lo que pone de manifiesto que reanimar la economÃa será una tarea más difÃcil que derrotar a la pandemia.
En esta materia se han oÃdo propuestas muy interesantes como la del presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, en el sentido de evitar los despidos aplicando durante tres meses la fórmula de que el Estado subsidie un tercio de las nóminas y que el empleador asuma otro tercio mientras los trabajadores renuncian al tercio restante de sus salarios. Algo similar propuso la presidenta de Acopi, Rosmery Quintero, quien sugiere reducir el salario de los trabajadores de las mipymes en un 30% durante tres meses.
Como era de esperarse, los dirigentes sindicales se manifestaron contra la propuesta y advirtieron que la Constitución prohÃbe desmejorar las condiciones del trabajador.
¿Acaso no es obvio que es mejor el 70% que nada? ¿No es mejor un esfuerzo en el que todos ponen en vez de cerrar miles de empresas y dejar a millones en el paro?
AsÃ, todos los altos salarios del Estado recibirÃan un neto de 8.778.030 pesos y el resto irÃa a subsidiar salarios de miles de colombianos.
Sin embargo, no sobra recordar que estamos en Colombia, donde hay poderes de facto que poco a poco han ido limitando las facultades del Jefe de Estado, quien no puede decidir nada sin que brinquen las Cortes, los entes de control, la nefasta clase polÃtica y hasta la prensa solapada.
Se opondrán a todo y no le darán espacio de maniobra para nada. Su apuesta es el caos y el descontento para alcanzar el poder en 2022. Duque deberÃa saberlo.
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