19 junio, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Galimatías constitucional para una constituyente que no existirá

ricardo correa

Por Ricardo Correa Robledo 

Si el presidente Petro estuviera presentando su examen final de Derecho Constitucional General en una facultad de Derecho, su nota sería muy pobre, pues confunde los conceptos básicos de esta área jurídica e inventa figuras que no existen. Pero no es la única área del conocimiento en que el Presidente presenta ideas que pretenden ser tremendamente innovadoras y no pasan de ser un amasijo de propuestas sin orden ni sentido. En economía y asuntos ambientales también es frecuente que en su afán de ser original haga planteamientos caóticos que causan alarma. Esto sería intrascendente si fuera un particular en palique con sus amigos, donde todos especulan y botan corriente. El problema es que es el presidente de la república, y todo lo que dice y hace es escrutado, haciendo que cantidades enormes de energía se utilicen en analizar y discutir sus propuestas; y en el caso particular de Petro, con una carga enorme de ansiedad, sobresalto y preocupación, pues muchas de sus iniciativas son altamente temerarias.

Van a ser dos meses desde que Petro presentó en Cali, en medio del entusiasmo que le produce la tribuna pública y que lo hace poco reflexivo, la idea de convocar a una asamblea nacional constituyente; dijo que el pueblo podía convocarse a sí mismo a una asamblea constituyente dado que el sistema político bloqueaba la posibilidad de reforma. Habló, y lo ha seguido haciendo, de los poderes omnímodos del constituyente primario y de cómo este podía actuar como máxima instancia política en la sociedad para modificar un orden jurídico. Y es verdad que el constituyente primario se puede convocar a sí mismo, como dice Petro, pero esto sucede en escasísimas circunstancias, ninguna presente en este momento y con absoluta certeza imposible de que se presenten en un futuro próximo.

Para desenredar este zaperoco que creó el Presidente es bueno tener claridad sobre conceptos básicos del Derecho Constitucional y de normas presentes en nuestra constitución. El poder constituyente primario u originario es el que crea una constitución y se refiere en la práctica a cuando se da una ruptura social con las normas básicas que han regido en un estado, bien sea que por una revolución o guerra el bando ganador establece un nuevo orden jurídico superior, es decir una nueva constitución, o por un acuerdo general de cambiar la norma básica. Colombia tuvo un buen número de constituciones fundacionales en el siglo XIX, pues cada guerra civil implicaba un vencedor y este instauraba una nueva constitución. Y por consenso tenemos el ejemplo de la constitución vigente de 1.991, cuando el país entero, o por lo menos una gran mayoría, de forma pacífica acordó que debía surgir una nueva constitución. Entonces hasta ahí opera el constituyente primario, no le es permitido ninguna otra actuación.

Ahora bien, las constituciones se pueden reformar para adaptarlas a los cambios sociales e históricos, entonces surge el concepto del constituyente derivado o secundario, quien tiene la facultad de reformar una constitución vigente, y es la misma constitución que está operando la que establece taxativamente quién puede hacer esta reforma, quién es constituyente derivado. La facultad de reforma no puede surgir de la discusión política, del querer del gobernante o de sus seguidores, solo la confiere la constitución. La nuestra establece los mecanismos para la reforma y quiénes son sus actores en el Título XIII-artículos 374 a 379. Cualquier cambio a este nivel debe seguir las instrucciones del título XIII de nuestra constitución y hay que acatar meticulosamente los caminos establecidos. En particular, el de una asamblea constituyente está descrito en el artículo 376.

El presidente Petro no tiene los activos políticos y de poder que le faciliten desconocer la constitución vigente y hacer su constituyente. Y ni qué decir de las ideas peregrinas de Álvaro Leyva. En medio de tantas dificultades, las instituciones muestran salud para evitar un despropósito mayor. Ni el Congreso, ni las cortes, ni la mayoría de los partidos políticos le copian a Petro en sus desvaríos. Es más que claro que constituyente no habrá.