24 febrero, 2024

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Crónica # 30 del maestro Gardeazábal: La canciller y la monja

@eljodario 

La semana pasada se produjo la liberación en Mali, el país centroafricano donde tienen desde hace 4 años secuestrada a la monja pastusa, la franciscana Sor Gloria Narváez, de una cuasi monja francesa ancianita (que se tornó musulmana en cautiverio), dos médicos italianos y una parlamentaria y líder política de Mali. 

Volvieron a ver la libertad en cercanías de la frontera de Mali con Argelia a través de un canje de 204 prisioneros yihadistas y de 10 millones de euros. Todo fue posible porque el gobierno de ese país africano intervenido militar y económicamente por Francia, fue derrocado hace tres meses y reemplazado por una junta militar que abrió las negociaciones con los yihadistas y procuró la liberación de la parlamentaria como un objetivo político de gran valía dentro de la población. 

Como intermediario de la difícil y costosa negociación actuó el argelino Ahmada Ag Bibi, un tuareg notable de la región de Kidal, conocido por ser cercano a los servicios de inteligencia argelinos y al mismo tiempo por tener una relación fuerte con el emir del GSIM, el grupo de apoyo al Islam que ha patrocinado la rebelión independentista de los Ansar Edine y al grupo de secuestradores. 

Todo el relato de este episodio nos llena de esperanza porque según lo dicho por la francesa liberada a un sacerdote amigo, y recogido rápidamente por la TV de Ipiales, la franciscana colombiana estaría viva. Pero, a su vez, nos invade el pesimismo porque ni la embajadora de Colombia en Paris ni el embajador en el Vaticano ni el Nuncio del papa argentino en Colombia han hecho gestión alguna para acercarse a los gobernantes argelinos que cada vez toman más control en Malí. Desconozco, pero me imagino la cara de inútil que pondrá la canciller Claudia Blum el día que le cuenten de esta nota periodística o la de asombro que disimulará Diego Felipe Cadena Montenegro, nuestro embajador en Argelia. Ni ella ni el diplomático deben saber de la existencia de Ahmada Ag Bibi ni de la influencia creciente de los gobernantes de Argelia en este acto humanitario. Y como la monja pastusa secuestrada no tiene ni un congresista nariñense que la defienda y como ni siquiera Camilo Romero, precandidato presidencial de esa tierra fronteriza, ni habla de ella, ni se le ocurre volverla bandera de la reivindicación femenina, sor Gloria Narváez seguirá secuestrada.

Escuche al maestro Gustavo Alvarez Gardeazábal