29 noviembre, 2025

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Concertar en bien del país

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Claudia Posada

Por Claudia Posada 

Dice el Banco Mundial sobre su compromiso con Colombia que “está organizado alrededor de un modelo que provee soluciones de desarrollo adaptadas al país, usando un paquete integral de servicios financieros, de conocimiento y convocatoria”; y justamente en el marco de lo que puede llamarse el diagnostico de nuestro desarrollo económico, empieza afirmando que “sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo. El crecimiento económico por sí solo no ha sido suficiente para reducir la desigualdad, pues las barreras a oportunidades económicas persisten para ciertos grupos (incluyendo por género, etnia, y ubicación geográfica), limitando así la movilidad social”.

La anterior premisa, a pesar del infortunio que entraña, parece ocultarse en posiciones absolutamente contrarias a la voluntad política de sectores deseosos de habilitar instrumentos que permitan darle otro rumbo al modelo persistente. Así, en tal sentido, piensan en el Banco Mundial: “Para reducir la pobreza de forma duradera y aumentar la resiliencia entre los más vulnerables, es necesario ampliar la cobertura y adaptación del sistema de seguridad social, reducir las rigideces en la inclusión automática a los programas sociales, hacer que los mercados laborales sean más eficientes e inclusivos y mejorar el nivel y la calidad de la educación, la salud y la infraestructura”. Al leer esto, asombra recordar cómo se acometen ciertos debates en el país, qué es lo que analizan, y quiénes los tocan desde intereses meramente políticos.

En un programa radial nocturno, alcance a oír entre dormida y despierta (en la mañana no sabía muy bien si acaso semejante absurdo había sido una pesadilla) cómo, tanto la invitada como el conductor del espacio, renegaban de quienes hablan del desafío ambiental que enfrentamos, inclusive calificándolos con términos bastante desobligantes. Desestimar llamados de atención que provienen del mundo científico y que ocupan la atención internacional, nos ponen a pensar que no es de extrañar las salidas en falso de personajes de la dirigencia colombiana, desconociendo realidades que deberían ocupar su atención, simplemente porque son tan radicales que sus fanatismos superan todo raciocinio.

Y es que según el Banco Mundial, “Colombia necesita transitar a cero emisiones netas de carbono, a una economía resiliente a los cambios climáticos, y a un mundo que requiere menos petróleo y carbón. Además de una inversión significativa y la movilización de financiamiento, esto requerirá aumentar la productividad y la adopción de tecnología, facilitar la transición de empleos, diversificar las exportaciones, revertir la deforestación, y encaminar los sectores de energía, infraestructura, y transporte a una actividad más verde. Reformas recientes, como a los impuestos y el financiamiento verde, responden a algunos de estos retos, pero se necesitan más acciones para navegar estas transiciones al tiempo que se abordan las demandas sociales y de consolidación fiscal”. Pues sí, no están equivocados. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que tantos de aquellos, en las esferas de poder y decisión, empiecen a intervenir conforme al propósito de arrasar con las barreras que limitan las oportunidades y derrumbar imposiciones que privilegian intereses de sectores coincidentes en el desconocimiento de la resiliencia ambiental?

CEPAL y Naciones Unidas, al exponer “Economía Resiliente y de Bajo Carbono: El Eje Orientador de la Recuperación Económica Post Pandemia” mencionan en algún punto de las conclusiones que, “una transición hacia una economía resiliente y de bajo carbono dependerá i) de la habilidad y capacidad de inserción de los sectores estratégicos/prioritarios en los planes gubernamentales de financiación y préstamos concebidos por los gobiernos nacionales, ii) en las reglamentaciones para reorientar inversiones privadas y iii) en el comportamiento de la banca del desarrollo nacionales y regional. Hay que definir criterios ambientales – condicionalidades – asociados a los paquetes de préstamos y financiamientos como herramienta fundamental de promover un cambio en el proceso de producción evitando el agravamiento de la crisis ambiental en el momento de la recuperación económica post pandemia”.

¿Sí será que a la hora de analizar y debatir, Representantes a la Cámara y Senadores, el Plan Nacional de Desarrollo “Colombia, potencia mundial de la vida”, tuvieron en cuenta alguno de estos puntos? Esperemos que sí. No seamos parte de los negacionistas. Aunque el texto final aprobado no es exactamente igual al presentado por el gobierno, ni tampoco el conciliado es igual al que salió de la Cámara de Representantes, debemos creer que la tarea – tan delicada por cierto- estuvo bien hecha. Justamente para eso son tres las ramas del poder con independencia para actuar, e idealmente con voluntad para concertar en bien del país.