31 mayo, 2023

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

Carta Desde Nueva York No. 36: Amargo despertar en NYC – Parte I

Elizabeth Mora

Por Elizabeth Mora-Mass 

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Nueva York. Atr谩s quedaron los muertos, las violaciones, la persecuci贸n de bandas implacables que compraron a cientos de sus compa帽eros, caminantes procedentes de todos los puntos de la Tierra. 

Nadie sabe a ciencia cierta d贸nde quedaron, ni qu茅 pas贸 con ellos. Temen que est茅n en prostibulos, en trabajo esclavo cultivando psicotropicos, o muertos y despedazados para vender sus 贸rganos en el mercado negro. 

Ellos son los que coronaron y ahora buscan un trabajo para ahorrar unos d贸lares, ya que todas las ma帽anas despiertan pensando, si es el 煤ltimo d铆a que tienen una cama para descansar y una comida caliente segura. 

Tambi茅n conocieron la bondad y la generosidad de modernos samaritanos, algunos que para ayudarlos pusieron en juego su propia vida. 

Por lo pronto est谩n en Nueva York, una ciudad hecha por y para los inmigrantes de todo el planeta. Esa es su gran esperanza: anhelan con todo su coraz贸n que la Estatua de la Libertad, el s铆mbolo de un futuro mejor, para muchas generaciones, sea el resplandor que gu铆e sus pasos para triunfar. 

Porque hasta   ahora, lo 煤nico que han conseguido es un amargo despertar, el cual comenz贸 apenas dejaron sus casas para venirse en busca del Sue帽o Americano. 

Nari帽o, Cauca y Choco: Tierra de nadie  

Se adentraron en selvas, r铆os, carros tirados bueyes y caballos en busca de llegar al norte. 鈥淐uando llegamos a Choco, yo sent铆 que ya no estaba en Colombia (鈥) No nos dejaron mirar a nadie a los ojos. Cada cuadra del pueblo pertenece a alguien鈥, cuenta Tatiana,* una cale帽a de 24 a帽os, con nueve semestres de econom铆a, quien es una de las 130,971 personas de origen colombiano que, entre octubre  2021 a septiembre de 2022 est谩n  solicitando asilo pol铆tico en USA, de acuerdo con el informe de la Patrulla Fronteriza (yo te envi茅 el informe la semana pasada). 

Tatiana no est谩 sola en el enfoque de la situaci贸n. 鈥淟as comunidades negras e ind铆genas queremos vivir en paz (鈥) A nuestros ni帽os los matan los militares, la polic铆a, los paramilitares, los narcotraficantes, las bandas criminales, quienes nos metieron en una guerra que no queremos y que no es nuestra鈥, afirm贸 frente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Elizabeth Moreno  joven l铆der que habl贸 sobre la situaci贸n actual de esa regi贸n. (Yo te envi茅 la alocuci贸n en la ONU). 

De acuerdo con Alba, 鈥渓a guerrilla te cobra vacuna donde est茅s. Yo viv铆a en Chile, pero me tuve que venir por las amenazas. Me vine con mi esposo y mi ni帽o. Estamos pidiendo el asilo pol铆tico (鈥) nosotros venimos a trabajar. Yo soy graduada en hoteler铆a y turismo. En Chile ten铆a mi empresita鈥. 

(Es la entrevista de tres minutes que s贸lo se le ve del cuello hacia abajo.) 

El cruce del Dari茅n  

鈥淧ara mi, lo m谩s duro fue cruzar la frontera con Panam谩 por el Dari茅n. No s贸lo por las ara帽as y las serpientes venenosas, sino porque si a los coyotes les avisaban que ven铆a cualquier banda, hab铆a que esconderse hasta que se iban. Nos dimos cuenta que mataron a varias personas, s贸lo porque los vieron鈥, narra Angela, una pereirana de 26 a帽os. 

鈥淓so es un pantanero miedoso, lleno de mosquitos, zancudos y hasta frutas venenosas. Lucen lindas, pero te enfermas鈥, asegura Diana, 23 a帽os, abandon贸 sus estudios de medicina, ahora busca trabajo en un hospital. Ella y Angela viajaron juntas y ahora comparten el refugio con Susana, una zootenista pastusa, quien ya est谩 trabajando en unas urgencias para perros y gatos. 

鈥淓n total ven铆an 18 mujeres j贸venes profesionales鈥, expresa Elizabeth Casta帽eda, una abogada con v铆nculos con la administraci贸n Petro. 

(Yo envi茅 el audio con los de la muerte del muchacho que se ahog贸 hace dos semanas). 

Samaritanos modernos  

Angela dice que no entiende porqu茅 se habla s贸lo de hispanos, si ella cruz贸 con cientos de personas procedentes de todo el mundo. 鈥淵o me vine con gente de China, de Rusia, de Africa, de Rumania, de Armenia. Aqu铆 s贸lo nombran a los hispanos, pero no es cierto鈥, cuenta Angela. 

La joven tambi茅n destaca c贸mo a pesar de haber tanta maldad, en el camino se encuentran samaritanos modernos. 

鈥淐uando llegamos a la casa donde nos escondieron, una se帽ora me rompi贸 la ropa, me ensuci贸 el pelo y me puso un parche en un diente. 鈥淨ue no te vean as铆 porque terminas en un burdel en cualquier parte鈥, me dec铆a, mientras me ensuciaba鈥, cuenta. 

Y contin煤a diciendo: 鈥淯na muchacha de Medell铆n se desapareci贸. Nos dijeron que se la llev贸 una banda de trata鈥, expresa Angela, al borde de las l谩grimas. 

Para Cristiana, una joven guatemalteca, madre de dos ni帽os, uno acaba de nacer en Nueva York, 鈥渕i samaritano se llama Roberto. Ese muchacho carg贸 mi ni帽a desde Chiapas y nos cruz贸 el r铆o Bravo a las dos鈥, dice Cristiana. 

Y agrega: 鈥淢i hijo se llama Roberto por 茅l. Mi esposo le dice 鈥渢煤 eres mi hermano鈥, aunque no lo conoce鈥, cuenta Cristiana. 

Roberto es arquitecto y la empresa donde trabajaba fue una de las 300 empresas que se cerraron en Medell铆n, en lo que va del a帽o. 

鈥淵o ya estoy trabajando en construcci贸n. Llego molido, pero ya me met铆 a estudiar ingl茅s. Mis amigos dicen que sin ingl茅s no se hace nada en este pa铆s鈥, cuenta el hombre de 32 a帽os. 

Las extorsiones policiales de M茅xico  

Hay otros que opinan que en M茅xico, fue d贸nde comenz贸 la peor parte de la pesadilla por las extorsiones oficiales. 

鈥淓n M茅xico nos trataron muy mal. A casi todos, los mismos funcionarios de inmigraci贸n, nos quitaron la plata y los pasaportes. Todos tuvimos que pagar entre 500 y mil d贸lares para que nos dejaran seguir. No s茅 si a otra gente le pas贸 lo mismo鈥, cuenta Mar铆a, una joven cale帽a, quien es administradora de empresas. 

鈥淢i mam谩鈥攃ontin煤a diciendo鈥攖uvo que enviar 500 d贸lares para que me devolvieran el pasaporte. Yo estaba tan desesperada que cuando sal铆 de la oficina, me fui a Ciudad Ju谩rez y me tir茅 al r铆o. Gracias a Dios cruce sin problemas, porque ah铆 se han ahogado muchas personas鈥. 

Y agrega: 鈥淎h铆 mismo me agarraron los de la migra, me tomaron los datos para solicitar el asilo. Lo firm茅. En otra oficina, Me entregaron dos manzanas y dos botellas de agua y me montaron al bus para Nueva York. Nos demoramos 40 horas. Los ni帽os sufren mucho en ese viaje tan largo. Y aqu铆 estoy viviendo en este refugio. Ya estoy trabajando y me quiero mudar . Pero no s茅 c贸mo hacer para recoger tres mil d贸lares para pagar un cupo en un apartamento con otras muchachas鈥. 

Junto a Mar铆a est谩 Martha. Es una joven de Tumaco, 鈥渦n pueblo donde mandan los narcos y nos est谩n matando todos los d铆as鈥, afirma llena de rabia. 鈥淧or eso me vine con mis hijos鈥. 

Las noches en la heladera (ustedes tienen el audio) 

Elena se vino de vacaciones a M茅xico y cruz贸 la frontera. 鈥淎h铆 mismo me detuvieron y me mandaron a la 鈥渉eladera鈥.  

La heladera es un campo de campa帽a, donde hace un fr铆o tremendo. Por eso la llamamos as铆.  Es horrible dormir ah铆. No hay cobijas. Te tapas con bolsas de dormir. Lo peor es ir al ba帽o de noche porque hay que salir a los ba帽os y el fr铆o te cala los huesos鈥, cuenta Elena. 

(Continuar谩) 

*Todas las personas hablaron con la condici贸n de no ser identificadas.