Estamos viviendo una época de crisis, de una corrupción desbordada tanto del sector público como del privado, de corrupción de los operadores judiciales, de carencia de justicia, de falta de respeto cuando no de ataques violentos a las autoridades, de un país inundado de coca, en el que se defienden todas las actividades ilegales como el narcotráfico, el microtráfico, el sicariato, la extorsión, el boleteo, el fleteo, el reclutamiento de menores, la trata de blancas, la minería ilegal, el aborto, el contrabando, el robo de pensiones y de cesantías, el hurto de las empresas públicas y de los recursos destinados para la salud, de pérdidas multimillonarias de dineros oficiales, entre otras actividades ilegales; Igualmente sufrimos un sistema carcelario, ineficaz y corrupto, controlado por el crimen organizado y una polarización social que nos recuerda la de la Patria Boba, todo lo que impide el desarrollo del país y, por lo tanto, es el deber de todos los colombianos el de tratar de superar, este estado caótico e inconstitucional de cosas. (Lea la columna).
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