29 noviembre, 2025

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

A lavarse las manos

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Descripción: escritor

Por Darío Ruiz Gómez 

Apenas ahora el Presidente Petro y sus colaboradores han comenzado a darse cuenta de que fue prematuro empezar una mesa de conversaciones con las FARC y con el ELN luego de que inconsultamente reconociese como su portavoz en la Mesa de Conversaciones con el ELN a Iván Cepeda Jefe, desde hace años de las FARC y que el Partido Comunes, las mismas FARC fuese encargado de vigilar los acuerdos de Paz en los territorios nacionales o que una Comisión de Leyes agrarias presidida por las mismas Farc sea la encargada de dar continuidad al llamado por los teóricos del nuevo populismo, “La Paz Total”.

Que, fue contando con nuestra Iglesia de Puebla presidida entre otros por auténticas joyas como Monseñor Darío Monsalve, Monseñor Henao, el Padre Francisco de Roux y los Arzobispos de Medellín, Apartadó,  Quibdó, Itsmina, etc., quienes han insistido a pesar de los Paros Armados, de los brutales desplazamientos de comunidades étnicas en el Chocó, del contrabando de oro y de maderas finas por parte del ELN de que en esta opresión contra comunidades indefensas el único culpable es el Estado según célebre misiva a todos los fieles.

Un despistado muchacho cercano a Darío Monsalve es nombrado Comisionado de Paz sin contar con la formación necesaria para ello ni la estatura moral que debe tener el supuesto representante de una sociedad ofendida ante quienes como el mismo Presidente lo ha reconocido “dicen que son guerrilleros cuando son mamertos vestidos de narcotraficantes” refiriéndose a las Disidencias.

No hay que referirse en este caso a la manifiesto déficit moral de este histriónico funcionario cayendo de desacierto en desacierto sino a una propuesta sin fundamentación jurídica alguna para hacer claridad sobre lo que debe ser penalizado y lo que puede ser redimido socialmente. ¿Quiénes debieron hacer con antelación esta claridad? 

Con su implacable y oportuno análisis de la “revolución cubana” saludada entonces  por  la progresía mundial, René Dumon en “Los guerrilleros al poder” – tal como K.S. Karol-  diseccionó a los extremos de barbarie a que se puede llegar cuando una sociedad es tomada por azarosos analfabetas convertidos en funcionarios  a “nombre del pueblo” y que ocuparon descaradamente la dirección de la economía, la Salud Pública, los ministerios  de Vías públicas y de Ciencias incluso, suplantando a los técnicos y especialistas tal como sucedió cuando Chávez expulsó a los técnicos de petróleos, a los economistas y nombró en su sustitución a analfabetos activistas leales a su  Régimen.

Estas chambonadas llevan a la destrucción de toda una nación hasta que por un inesperado giro de la historia sus falacias tal como hoy está sucediendo con la reacción de los sectores democráticos, llegan a mostrarnos el verdadero rostro de sus inventados héroes: no era Tirofijo el apóstol de los campesinos olvidados según Arturo Alape sino lo que realmente nos ha mostrado este grotesco bibelot enriquecido como sus otros gerifaltes con el sufrimiento del pueblo, el Iván Mordisco a quien encubrieron con oraciones y salmos, panegíricos periodistas e intelectuales abyectos, mostrándolo como un Salvador cuando en realidad igual que Beltrán o García o Violeta o el camarada del grupo que secuestró a Mane Díaz son unos delincuentes rasos.

¿Quiénes responderán por esta indignidad jurídica, por esta humillación a la Justicia? ¿Quiénes fueron los Magistrados que dieron su aprobación para que el ELN siguiera secuestrando? Porque es todo el País el que está secuestrado. Considerar como político lo que hace rato pertenece a la patología, lo he dicho, ha conducido a estas esperpénticas situaciones.

“Se perdona, recordemos, al pecador pero no se perdona el pecado”. La liberación de Mane adquiriría sentido pleno si se hubieran liberado a la vez los otros treinta secuestrados, si a priori se hubiera condenado por parte de la Justicia el atroz atentado contra el ser humano como lo es el secuestro.