¡Eh, Ave MarÃa, tÃas, ustedes sà son muy verracas! Todo el mundo viendo oscuro y ustedes viendo claro.
¿Cómo se dieron cuenta de que todos estamos infectados del COVIR? ¡Claro, como Tola es viróloga y Maruja infectóloga, entre las dos juntas son epidemiólogas!
El que respira se infecta, tÃas. Y si uno no está infectado y al llegar a la casa se quita los zapatos, de inmediato se infecta porque el virus se le viene a uno pegado en los zapatos.
Cuando uno pasa cerca a un COVIR, hagan de cuenta, tÃas, que se le pegó una pulga a un perro. Se monta encima y con uno sigue.
––¡Cuál groserÃa! «Joder» no es groserÃa. Ustedes sà parecen señoras de antes. Estudiaron en el MIT de Massachusets, sacaron doctorado en ciencias, y escandalizándose ahora por cualquier güevonada.
Ustedes que tienen rosca en El Espectador, dÃganle desde ahà a Duque y a Claudia López que por encima del tapaboca y tapanariz, le obliguen a ponerse tapaojos a toda Colombia. Como a los caballos de carga de antes.
En las calles ya no hay carros, ni motos, ni buses, ni taxis, ni bicicletas. Nadie nos va a matar, el COVIR acabó con el riesgo. Entonces no necesitamos ojos. Se va uno por la acera tanteando con el bastón, siguiendo la fila de las baldosas con resaltos para ciegos ¡y listo el pollo!
A Avianca, antes de que quiebre y se roben lo que quede, pÃdanle de carrera los tapaojos de los pasajeros de vuelos nocturnos, y que Claudia los reparta entre la población.
Aprovechando que se fue Maruja a hacer un tintico al baño, perdón a la cocina, te cuento aquà entre nos, Tola, antes de que vuelva porque ella es muy hablantinosa, que están vendiendo La Cascada. Shhhhh.
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Martes 13