Israel y su inmenso desarrollo están reflejados en la segunda crónica de Ana Mercedes Gómez Martínez, en su periplo por el gran país del Oriente próximo.
De Tel Aviv y Jaffa, la cronista vuela hacia el norte del país, donde los desiertos son ahora inmensos campos verdes, llenos de cultivos:
“Después de recorrer Tel Aviv y Jaffa, jornada sobre la que ya escribí en la crónica anterior, estuvimos en el Centro Volcani de la Organización de Investigación Agrícola: Allí hablamos con un científico del Instituto de Ingeniería Agrícola. Trabajan con el ADN, código genético, de plantas comestibles y ornamentales para producir nuevas variedades mejores, sanas, más bellas. Hacer injertos es lo más elemental.
Al ver las flores me acordé de mi país. La diferencia es que los israelíes las producen en un desierto fertilizado.(Lea la crónica 2).
Más historias
Crónica # 1274 del maestro Gardeazábal: Hace falta un candidato loco
Cuidado ambiental para el bienestar social
Crónica # 1273 del maestro Gardeazábal: La radio también agoniza