Escrito por Juan Fernando MejÃa
De Razón Pública
La carrera de Gustavo Petro se hizo a base de discursos y apelaciones al pueblo. Pero esto le ha salido caro como presidente.
El presidente Petro ha sido afortunado como orador de plaza pública y como usuario de las redes sociales, pero esa fortuna se ha vuelto en su contra en lo que va de su gobierno.
Aunque es un orador excelente y un lector ávido, a Petro se le escapan las potencialidades de la comunicación contemporánea. Es más: nadie ha logrado convencerlo de que estas tareas deben ser delegarse a personas muy bien calificadas.
Petro insiste en rodearse de sus partidarios y de mantener a sus incondicionales en su cÃrculo más cercano, mientras aumenta su dificultad para construir consensos en la negociación a puerta cerrada.
En un discurso reciente, ante el monumento de Puerto Resistencia, expresó su decepción con la figura del Acuerdo Nacional. La búsqueda del consenso polÃtico serÃa reemplazada por el ejercicio del poder popular. El discurso culminó con la problemática—por decir lo menos—propuesta de una Asamblea Constituyente. (Lea la maldición).


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