¿Y entonces Duque qué?

Por Claudia Posada (foto)

Al Senador Uribe ya se le tiene pillada su estrategia. Para algunos, aquella hace parte de su carácter apasionado, amor a la patria, e inteligencia sobresaliente; le fue descubierta, en particular por los paisas, desde que gobernó en el Departamento  de Antioquia, en cambio muchos otros apenas sí, hace  poco, la adivinaron,  o bien la entendieron con la ayuda de alguien; sin embargo,  no por evidente, o  por interpretación inducida, molesta o agrada a todos por igual; su estrategia es vista por no pocos colombianos, con una complacencia similar a la que expresan los ojos amorosos de una madre que celebra devota las pilatunas de su hijo. 

Condescendientes, pues todo en Uribe les seduce, algunos aceptan que la estrategia, quizás, es aprendida del tratado político El Príncipe, escrito por Nicolas Maquiavelo, pero “no importa, el Príncipe tenía sus mañas para conservar el amor de su pueblo por el principado”, y entonces todo vale, nada se le reprocha al Senador y además se le obedece.(Lea la columna).