26 octubre, 2020

Primicias de la política, empresariales y de la farándula

Vistazo a los hechos: Una minga politizada

Por Gabriel Zapata Correa 

El país está inmerso en una gran incertidumbre por la minga que se dirige de Cali hacia Bogotá, para exigirle al Gobierno Nacional que cumpla sus exigencias relacionadas con la vida, la paz, la democracia y el territorio. 

Los representantes de las comunidades indígenas expresaron que unas 10.000 personas llegarán hasta la capital, donde se instalarán hasta que el Gobierno entregue respuestas que concretamente resuelvan la violencia en sus territorios. 

Para la consejera de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Aida Quilcué, la minga llegará hasta Bogotá porque “el Gobierno colombiano no quiso aceptar el llamado” que hicieron para reunirse con el presidente Iván Duque en Cali, así como para protestar por el “dramático” aumento de los asesinatos de los indígenas. 

Los indígenas exigieron que Duque se reuniera con ellos, pero el mandatario envió el lunes hasta Cali una comisión de alto nivel y con poder de decisión conformada por varios ministros y otros altos funcionarios que viajaron desde Bogotá. 

“Es muy complicado que el presidente Duque no quiera dialogar sobre esos puntos que nos preocupan a nosotros. El mensaje es que unamos las luchas, que nos acompañen y lleguemos a Bogotá como uno solo”, agregó Quilcué. 

Sin embargo, el Gobierno del presidente Duque tiene otra visión de esta minga. Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia dice que la reunión que solicita la organización indígena con el presidente Duque tiene “un propósito político” que se debe dirimir en el Congreso de la República. 

“Lo que no se puede permitir es que, con un propósito político, se busque propiciar un diálogo en donde querían era hacerle un juicio político al presidente Duque. Las manifestaciones pacíficas se pueden mantener, pero el diálogo que ha impulsado el presidente es productivo y efectivo”, dijo. 

La otra gran preocupación es que se ha podido observar en esta marcha que salió de Bogotá, es que los manifestantes no están guardando las debidas medidas de bioseguridad, lo cual implica un grave riesgo para esas comunidades y para la población de la capital. Según Diego Molano el manejo de las aglomeraciones y movilizaciones sociales recae sobre las autoridades locales, pero el Gobierno tiene la responsabilidad de “coordinar todo a partir de las directrices del Ministerio de Salud”. 

Pero al margen de los protocolos de esta marcha en el tema de salud por los altos riesgos del contagio del coronavirus, la otra gran preocupación es que los organismos de seguridad han detectado significativas evidencias de las intenciones políticas de la minga, como por ejemplo la infiltración del ELN. Los organismos de inteligencia también interceptaron comunicaciones radiales que alertan sobre una infiltración de las disidencias de las Farc. 

Según el diario El Tiempo los organismos de inteligencia interceptaron comunicaciones radiales que alertan sobre una infiltración de las disidencias de las Farc.
Se trata del Grupo Armado Organizado Residual (Gaor) de la columna Jaime Martínez, de los frentes sexto y treinta de la antigua guerrilla de las Farc que actúan en cinco veredas del municipio de Jamundí, al sur de Cali. 

Pero también hacen presencia hombres de la Dagoberto Ramos y la Carlos Patiño, del grupo de ‘Iván Mordisco’ y ‘Mayinbu’. Además, también hay gente del Eln. 

En los audios, según oficiales de inteligencia, alias ‘Paisa’ dice que envió un emisario a la Minga: “Vine con la comisión política… Yo voy a mandar un delegado de acá, ¿oyó?, para que estén pendientes de pronto se pasa derecho porque no conoce el camino”. 

Su interlocutora le explica el sitio de reunión: “…si va a mandar su señora, ella ya sabe dónde es Andaquí porque la última vez estuvo en la reunión”, le responde, señalando un lugar por donde pasa la Minga. 

Razón tiene el presidente Iván Duque en no sentarse frente a la minga, que solo busca hacerle un juicio político. La reunión puede realizarse en el Congreso de la República, con la presencia de los delegados del Gobierno.  

La minga no tiene por qué exigir un trato privilegiado, diferente al que recibe el resto de los colombianos.