27 noviembre, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Vistazo a los hechos: ¿Por qué se atornilla la ministra de las TIC?

Gabriel zapata

Por Gabriel Zapata Correa 

El escándalo de las MinTic se está pareciendo mucho a otros recientes que vivió el país, que cada día ofrecían nuevos y sorprendentes capítulos como en esas películas misteriosas de Sherlock Holmes que nadie era capaz de imaginarse los eventos subsiguientes y mucho menos el desenlace final. 

En esta cadena de sorpresas, cada una cargada de   nuevas revelaciones, cuál de ellas menos escandalosa, van surgiendo una serie de interrogantes sin respuestas, pero cuyo solo planteamiento lleva a concluir que detrás de esta poderosa empresa de Centros Poblados hay una verdadera maquinaria de corrupción con unos tentáculos tan fuertes, como los que se movían alrededor de la tristemente recordada empresa brasileña Odebrecht que fue capaz de comprar una presidencia de la República. 

Desafortunadamente para el país, estos caminos tortuosos de la corrupción sabemos donde comienzan y generalmente como terminan, en medio de unos interminables discursos prosaicos engalanados de promesas para continuar engañando al ciudadano de a pie. Pero la verdad es que este escándalo es la real contraposición del bello discurso de “cero corrupción” que nos ofreció el presidente Duque durante y después de su campaña.  

Y desafortunadamente para el país seguimos pensando que, si un mandatario pide cabezas por responsabilidades políticas en casos como estos, le está dando puntos a la oposición. Cuando el principio es otro: la lucha contra la corrupción, uno de los peores males que corroe nuestra democracia, no debe tener color político. Y, además, como corolario, vale recordarle al presidente Duque que esta fue una de las banderas de su campaña, la guerra contra los corruptos, pero como se ve, le está pasando igual como con la promesa de eliminar el 4 X 1.000… Puro bla, la, bla. 

Esta semana en eldebate de control político adelantado en el Senado contra la ministra de las TIC, Karen Abudinen, se reveló que el nuevo asignado para llevar conexión a Internet a los colegios públicos de 15 departamentos será ETB, a través de su filial Skynet. 

Lo curioso es que la ministra explicó que la empresa bogotana quedó en segundo lugar durante el proceso de licitación, más, teniendo en cuenta que la misma ofreció llevar una conexión de seis megas de velocidad a un total de 1.838 colegios, en un plazo de 18 meses. En comparación, los de Centros Poblados habían ofrecido llegar a2.250 instituciones en 15 meses. O sea, mejor que Centros Poblados. 

Con esto, la empresa recibirá el proyecto por $1,07 billones para cubrir lo que el Ministerio de las TIC bautizó como la Región B, conformada por Amazonas, Arauca, Cundinamarca, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cauca, Chocó, Magdalena, Nariño, Putumayo, Quindío, Risaralda, Valle del Cauca y Vichada. 

Pero la ministra Abudinen manifestó que Centros Poblados le tendió al Estado “una trampa” con el fin de asegurar la licitación por $1,07 billones. De ahí la razón de que se presentaran varias pólizas falsas al MinTic: “Hay unos contratistas que nos quisieron engañar, ya estamos en la recuperación de los 70.000 millones de pesos. El entramado de los contratistas tiene que llegar hasta las últimas consecuencias”. 

Nadie puede negar que la ministra está muy enterada. Con razón en el Ministerio de las TIC dicen que la ministra es muy acuciosa. Está pendiente de todas las minucias de los contratos y no se le escapa detalle de nada. Lo que reveló en la Comisión Sexta demuestra que todo pasó ante sus ojos, lo que aumenta su responsabilidad política. Y peor aún, ahora que se supo que el Ministerio había contemplado otros cuatros pagos para esa entidad que sumaban, al menos, 80.000 millones de pesos. Como dijimos al comienzo, aquí las sorpresas saltan como la liebre día a día. En sorpresas Odebrecht es una poma. Un detalle se sobrepone a otro. 

Ante semejante escándalo, la ministra no puede escurrirle el bulto a la responsabilidad política y debe   presentar su renuncia. Y el presidente Duque debe ser coherente en su discurso, aunque le cueste unas fisuras en su fuerte alianza con el clan de los Char y Cambio Radical, sus aliados indiscutibles en el Congreso. 

Porque, como estamos Pablo, ¿y tú cortando orejas?