15 febrero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Vistazo a los hechos: Petro da dolor de patria

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Gabriel Zapata

Por Gabriel Zapata Correa 

En situaciones calamitosas y en emergencias extremas como la que estamos viviendo en el país, a causa del invierno, es que un pueblo conoce la calidad de sus mandatarios. Y ante esta emergencia invernal, una de las más complejas de los últimos años, ha sido tan pobre y lamentable la intervención del presidente Petro, que sentimos dolor de patria.

Dolor de patria por las más de 250 mil personas que lo han perdido todo; dolor de patria por los miles de campesinos que han quedado en la pobreza absoluta; dolor de patria por los empresarios y finqueros que perdieron sus ganados, y sus sembrados; dolor de patria por los alcaldes de todas estas zonas afectadas, quienes solo han recibido desprecio de Petro en lugar de apoyo y solidaridad.

Petro ha dejado en el abandono a estas poblaciones, con el argumento de que el gobierno no tiene recursos. ¿No tiene recursos? ¿Dónde está la Plata? ¡Se la robaron y la derrocharon!

Como se dice popularmente, el dato mata discurso. La Contraloría General de la República acaba revelar cómo este gobierno de Petro, en un arbitrario abuso de poder, y previo a la restricción que impone la Ley de Garantías, elevó el número de contratos a 164.813 por $14,87 billones. Tan solo el 30 de enero, fecha en la cual entraba en vigor la Ley de Garantías, se firmaron contratos por $5,7 billones.

Y al presidente Petro no le da vergüenza. Mira para otro lado, mientras se dedica a hacer política y la gente con el agua al cuello.

Este es el mal llamado progresismo con el cual Petro ha pretendido gobernar al país, mientras derrocha en politiquería sin control alguno. Frente a este escándalo que descubre la Contraloría, el presidente guarda silencio sospechoso. Pero nos quiere imponer una emergencia económica.

Con razón no fue capaz de darle la cara a diez alcaldes de Córdoba que querían hablarle directamente para exponerle las angustias de sus municipios afectados por las lluvias e inundaciones. En vano esperaron varias horas para hablar con el presidente, pero no pudieron ni entrar al lugar donde se llevó a cabo el Consejo de Ministros.

Algunos de ellos eran los alcaldes de Canalete (Yeis Lenis Simanca), Cotorra (María Eugenia Díaz), Tierralta (Jesús David Contreras), Lorica (Carlos Mario Manzur), Moñitos (José Félix Martínez), Puerto Libertador (Alberto Rubio), Puerto Escondido (Ivis Judith Marzola), y Ciénaga de Oro (Alejandro Mejía), el municipio donde justamente nació el presidente. Pese a la larga e incómoda espera, ninguno pudo entrar al Consejo de Ministros, según el registro del diario El Colombiano. Se marcharon indignados al no poder ser escuchados por el mandatario.

Pero la realidad está ahí. Petro con sus discursos flojos y desatinados, hablando del sol y de las estrellas y de lo bueno que es en la cama, no logra distraer la atención del pueblo sumido en su propia tragedia.

De acuerdo con el reporte más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al sábado, 94.431 familias —equivalentes a 254.531 personas— han resultado afectadas por las lluvias persistentes que se han registrado en 17 departamentos del país.

El informe señala que se han reportado 149 emergencias en más de un centenar de municipios. El balance preliminar da cuenta de al menos 17 personas fallecidas, 11.216 hectáreas inundadas, 18.232 viviendas averiadas y 4.099 viviendas destruidas.

Después de Córdoba, los departamentos con mayor número de familias afectadas, de acuerdo con el reporte oficial, son La Guajira (11.286), Antioquia (3.886), Chocó (3.393) y Sucre (1.562). 

Y frente a la indiferencia vergonzosa del gobierno de Petro, hay que resaltar el esfuerzo de la empresa privada que tanto critica él, como Avianca, por ejemplo, la reacción solidaria del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón y del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quienes lideran la recolección de toda clase de ayudas y de alimentos.

Y ni qué decir del espíritu solidario de centenares de miles de colombianos, quienes sienten como propia esta tragedia y a la vez lamentan la ineficacia, la indiferencia e indolencia de este presidente que solo da dolor de patria.