Vistazo a los hechos: Las falsedades del paro

@IvanDuque

Por Gabriel Zapata Correa* 

El país está confundido con lo que está pasando entre el Gobierno y el Comité Nacional de Paro. ¿Cómo se deben manejar estos acercamientos? Simplemente sentarse a conversar, dialogar para negociar, o aceptar las imposiciones de algunos sectores que son radicales en sus exigencias. Todo esto después de una semana de paros y protestas, que ha dejado 1 muerto, 769 heridos, 390 civiles y 379 agentes de policía.

Ahora resulta que el Comité Nacional del Paro dio a conocer este jueves una nueva carta enviada al presidente Iván Duque, firmada además por el movimiento ciudadano Defendamos la Paz y la Bancada Alternativa del Congreso. En ella le hablan al presidente sobre la necesidad de “un diálogo incluyente, democrático y eficaz”, según da cuenta la Agencia de Información Laboral en su página del paro.

¿Y qué entienden por incluyente, democrático y eficaz? “Incluyente significa que debe garantizar la participación de la ciudadanía y de todas las organizaciones de la sociedad civil; democrático significa que requiere garantizar la concertación de acuerdos sobre los problemas fundamentales del país, y eficaz significa que sus acuerdos deben plasmarse en medidas verificables que resuelvan tales problemas”.

De la misma manera le dicen al presidente que la propuesta que él viene implementando de Conversación nacional no cumple con esos requisitos.

Pero al margen del marco conceptual de las exigencias, hay algunas facetas de los paros y de las protestas que vienen generando demasiada preocupación.

La primera de ella es la marcada orientación de izquierda, que le quieren dar algunos integrantes del Comité de Paro al movimiento como tal, con el innegable respaldo de los senadores Gustavo Petro, Gustavo Bolívar, Jorge Robledo y ni qué decir de Iván Cepeda, y de otros mamertos que desfilan diariamente por los micrófonos de las cadenas radiales.

La segunda es el tratamiento de tercera que se le está dando a la Fuerza Pública, a los agentes del Esmad y a a la misma policía. Hay que decirlo con franqueza. Los medios de comunicación han caído en este enfoque parcializado de la información. La prueba es que al joven Dylan Cruz le montaron “guardia” permanente en la puerta del hospital donde estuvo recluido hasta que murió. Pero no han hecho lo mismo con los agentes de policía que han ingresado a centros asistenciales en estado delicado de salud, y algunos de ellos, lastimosamente, perdieron la vida. No les dieron el mismo despliegue humano a sus familias, que al joven Dylan Cruz.

La tercera es la defensa que hacen algunos voceros de ese Comité de las actividades agresivas en las manifestaciones, como si la fuerza pública fuera enemiga de la sociedad, y no tuviera la responsabilidad constitucional de garantizar los derechos de quienes no quieren participar de los paros, o tienen la obligación de trabajar.

La cuarta es que quieren polarizar al país, simplemente para apropiarse de las justas aspiraciones de la gente, y desde luego para capitalizar políticamente la protesta. O sino vean los trinos de los oportunistas.

Las necesidades y los problemas de los colombianos no tienen color político, tampoco son de izquierda ni de derecha. Son problemas sociales que el Gobierno tratará de buscarles soluciones.

Pero la mayor preocupación es el alcance de este Comité Nacional de Paro, cuyas propuestas ya se acercan a buscar unas reformas del Estado, que nadie ha puntualizado cuál el verdadero recorrido constitucional. Fíjense que ya metieron en el listado interminable de exigencias los acuerdos con las Farc y el reinicio de diálogos con el ELN.

¿Quién avala si este Comité tiene el auténtico respaldo de los 10 millones de colombianos que votaron por Duque, o del resto de los 47 millones de connacionales?

Y mientras tanto, el país sigue sometido al vaivén de los paros y de las protestas, el comercio y la gente que necesita trabajar perdiendo plata. Y la creciente incertidumbre de cuándo va a terminar esta novela mal montada.