Por Gabriel Zapata Correa
En su afán por continuar acaparando la atención de las redes sociales, el autoritario presidente que nos gobierna ya rompió las fronteras de las extravagancias. Queda una vez más demostrado que a Petro no le interesa la verdad ni el respeto por la dignidad ni por lo que piensan los demás. El cree que es un progresista irreverente, pero no es más que un izquierdista dictadorzuelo que pretende disimular el fracaso de su gobierno con sus permanentes desaciertos en su cuenta de X, calumniando a sus opositores o mintiendo en los temas que cree dominar a su antojo, como el de la salud, por ejemplo.
Ahí lo acaba de desenmascarar la revista especializada en salud British Medical Journal, analizando el estado de la salud en Colombia. Esta publicación, respetable a nivel mundial, reconoce que la salud en Colombia era las de mejor cobertura en el mundo y que este gobierno la ha convertido un desastre. Pero a Petro no le importa la verdad. Le interesa su discurso orientado siempre hacia la mentira y el engaño con la única intención de dejar mal parada las instituciones, como la Corte Constitucional, cuando no le gusto con sus fallos, como ahora que le tumbaron la emergencia económica que atentaba contra la estabilidad de los territorios.
Pero el mayor ridículo lo hizo esta semana con su discurso de tres horas al mejor estilo de su entrañable e inolvidable amigo Hugo Chávez.
Ahora le dio por alabar sus cualidades sexuales, con un insólito discurso al asegurar que hace «cosas muy buenas en la cama» y también hablar de las habilidades para «conquistar a las mujeres».
«No me interesa qué hizo el señor Trump en la cama. Ni le preguntaré. Ni a ningún periodista chismoso le debe interesar qué hago yo en la cama. Hago cosas muy buenas y pienso. Y nadie se olvidará de mí porque seré inolvidable ahí», dijo Petro, buscando sonrisas con quienes lo escuchaban. Dime de qué alardeas y te diré de qué adoleces…
En este sentido, insistió: “El poder no se puede meter en la cama íntima porque muere la libertad en el mundo inmediatamente y nos convertimos automáticamente en esclavos y esclavas y conmigo no se hará, así se mueran de la curiosidad de qué hago, pero no les cuento. Pienso. Creo que genero mis mejores ideas. Por eso, mis trinos más famosos se hacen cuando no duermo”.
Petro no parecía en sus cabales, porque luego habló de sus habilidades para conquistar a las mujeres. «Los hombres inteligentes siempre son amados por las mujeres, no importa cómo sea su cuerpo. Y eso es lo que han olvidado los mastodontes de músculo y sin cerebro, que siempre un flacucho les ganará, porque es inteligente y sabe bailar», dijo el presidente colombiano.
Y habló de las supuestas virtudes de los colombianos: «Nosotros sabemos cómo se conquistan las mujeres, que es bailando y hablando (…) Lo que va a quedar es que las europeas no son tan bonitas. Entonces, las europeas sí se llevan a los colombianos, pero los hombres colombianos nunca, sino que vuelven a su mujer latina, que es mucho más hermosa y eso lo sabe el mundo, pero no me meto en esos problemas».
Pero la mayor sorpresa es cuando Petro decide meterse con Jesús y con la iglesia. Fue el punto más sensible de su discurso incoherente. “Yo no lo llamo Jesucristo, porque ‘Cristo’ es un término de origen griego, y desde ahí comenzaron a difundirse mensajes que lo presentaron como poder y rey, cuando nunca lo fue”, afirmó.
Luego se refirió a la dimensión íntima de Jesús. Desde su interpretación, sostuvo que habría existido una relación amorosa con María Magdalena, planteamiento que generó reacciones inmediatas entre los asistentes y en el debate público posterior.
“Yo creo que Jesús hizo el amor, quizá con María Magdalena, porque un hombre así, sin amor, no podría existir. La mujer lo apoyó hasta el último momento”, expresó.
Petro también introdujo un contraste histórico al comparar la muerte de Jesús con la de Simón Bolívar, a quien describió como rodeado de traiciones. En ese contexto, hizo una reflexión personal sobre el liderazgo y las relaciones humanas.
“Él no murió como Bolívar, que murió rodeado de mujeres que lo traicionaron, y eran muchas, porque los hombres inteligentes siempre son amados por las mujeres, sin importar cómo sea su cuerpo”, dijo.
No podremos saber si Petro estaba en las peores condiciones en que ha salido a balbucear incoherencias, frases difíciles de entender como estas o si pretendía burlarse de quienes profesamos respeto por Jesús, María y el Evangelio. Pero a él no le importa nada ni la verdad, tan solo pretender engañar y mentir….
Es otra demostración de sus extravagancias de dictadorzuelo fracasado.


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