Vistazo a los hechos: El asunto de la pólvora es cultural

 

Por Gabriel Zapata Correa*

Es bueno registrar las noticias sobre la reducción de personas quemadas con pólvora, y mucho más alentador, informar que cada año son menos los niños afectados, por cuenta de la irresponsabilidad de los adultos.

Desde hace dos años para acá las estadísticas muestran unos resultados más tranquilizadores, gracias a las campañas oficiales de los gobiernos nacional y departamental, comprometidos en todos los aspectos en combatir la irresponsabilidad en el uso de la pólvora, que en el Valle de Aburrá se inicia con una práctica mafiosa: La alborada del 1 de diciembre.

El cielo de la ciudad se ilumina y el estruendo de la pólvora retumba en todos los rincones de este territorio. Es increíble, que pese a todas las campañas y a la presencia permanente de las autoridades, la alborada polvorera sigue siendo un peligro para las comunidades en los barrios y un desafío abierto y descarado a las autoridades. (Lea la columna).