15 julio, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Vistazo a los hechos: Colombia con Cristo de espaldas al futuro

Por Gabriel Zapata Correa 

Lo mejor que pudo hacer el presidente Petro en sus pretensiones políticas ocultas y lo que peor que le pudo pasar a Colombia, fue haber llevado a su gabinete como ministro del Interior, al incondicional santista Juan Fernando Cristo. Cristo es un zorro político que se sabe mover muy bien en las oscuras aguas de la política, conoce al dedillo los hilos del Congreso y es un manzanillo experto en el manejo del legislativo para sacar adelante los proyectos del gobierno, tal como lo demostró como ministro del Interior de su jefe Juan Manuel Santos.

Hay que decir con franqueza que Cristo entra a formar parte del bloque santista que viene trabajando al lado Petro desde antes de su elección, y que integra parte de su gobierno. Están ahí Guillermo Rivera, embajador en Brasil; Armando Benedetti, embajador en la FAO; Roy Barreras, embajador en el Reino Unido; Alfonso Prada, embajador en Francia y Luis Gilberto Murillo, canciller de la República.

Aunque Santos niega que esté apoyando a este gobierno, los hechos son más contundentes que las palabras, y al nuevo ministro del Interior tampoco se le puede creer, porque quienes lo conocemos desde el Congreso sabemos que es un político que sabe manejar muy bien el engaño y la mentira para lograr sus propósitos. Desde ya sabemos entonces qué nos espera con Cristo, porque es un político que no tiene problemas ni objeciones en cambiar una mentira por otra, si es necesario.

Todos los medios, casi sin excepción, registraron su cambio de posición frente a una eventual Asamblea Constituyente, una figura que viene tratando con frecuencia el presidente Petro desde hace varias semanas. Una cosa dijo Cristo en el mes de mayo, y otra esta semana cuando el presidente Petro decidió nombrarlo en el cargo. Cristo puede cambiar de criterios, de camiseta, de opiniones. No tiene problemas en hacerlo, y en este sentido coincide con un presidente que desprecia las instituciones, y que ya está demostrando que se puede hasta brincar la Constitución del 91.

Una vez se conoció esta propuesta en el mes de mayo, el entonces dirigente del Partido En Marcha, publicó un video calificándola como una «mala idea» e «inviable», y agregando que «no debe ser un instrumento para resolver las tensiones entre el Gobierno y el Congreso. La idea de la constituyente no se debe usar como una amenaza al Congreso para que apruebe las reformas».

Pero el pasado lunes, al aceptar la cartera política, Cristo manifestó: «Asumo cuatro propósitos fundamentales: primero, la búsqueda de un acuerdo nacional de verdad que permita explorar hacia el futuro la posibilidad de invocar una constituyente bajo los parámetros de la Constitución del 91, es decir que sea fruto de un acuerdo nacional, y vamos a abrir un diálogo con todos los sectores, con amigos y de oposición, altas cortes, Congreso, organizaciones sociales, gremios y empresarios, a ver si logramos un acuerdo que puede o no terminar en una constituyente y que si llegamos a un acuerdo se elegiría en un próximo gobierno. Ese diálogo se iniciará la próxima semana».

Sin embargo, el ex ministro del expresidente Juan Manuel Santos dijo en Blu Radio que sigue considerando inviable una asamblea constituyente sin un consenso nacional, pero no descartó una constituyente acotada para abordar reformas concretas.

“Una Constituyente no es posible en Colombia sin un acuerdo nacional, y menos aún durante el periodo del presidente Petro. (…) El proceso de reformas debe ser fruto de un diálogo amplio y abierto, similar al que se llevó a cabo hace más de tres décadas para la Constitución del 91″, indicó el ministro entrante.

Y concluyó que «es un proceso de diálogo abierto que permita que este país asuma sin timideces cuáles son las reformas que se tienen que hacer y si es posible utilizar la Constitución Nacional para hacer una constituyente acotada a unos temas que están necesitando reforma en el país y que están bloqueados hace tiempo en el Congreso de la República y en el país en general».

«Las especulaciones de una constituyente por decreto son absolutamente inconvenientes, inconstitucionales y sin pies ni cabeza. No hay ninguna posibilidad en Colombia de convocar una constituyente si ella no es fruto de un acuerdo nacional, que es el que vamos a buscar, a ver hasta dónde somos capaces de llegar. (…) El mandato que me ha dado el presidente de la República es iniciar contacto con los partidos políticos, con los gremios, con los empresarios, con las organizaciones sociales, para estudiar la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente acotada”, anotó el ministro.

Esta línea de tiempo en sus declaraciones, fielmente recogida por El Heraldo de Barranquilla, nos muestra a un ministro que no está claro ni definido en el tema, y menos cuando su nuevo jefe, el presidente Petro, ya le mostró el camino sobre los temas de la Asamblea Constituyente. Quedamos obnubilados por las contradicciones. Entonces, ¿cuál va a ser el camino? Nadie lo sabe.

Cristo ha llegado al reino del engaño y de la mentira. Petro lo escogió porque en este terreno se entienden. Esperemos que sobre el engaño y la mentira no haya ningún acuerdo nacional.

Los colombianos estamos ahora con Petro y Cristo de espaldas al buen futuro, y de la mano del santismo rumbo al abismo.