11 mayo, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Vistazo a lo hechos: Tuvieron que incendiar medio país, para Duque cayera en cuenta…

Por Gabriel Zapata Correa 

No conocemos el balance final de esta semana trágica para el país, en vidas, heridos, pérdidas por los cuantiosos daños en el comercio y por los negocios cerrados, y peor aún el trato inhumano y humillante a la fuerza pública, algunos de cuyos miembros se salvaron de se ser cobardemente incinerados. 

Las demostraciones de violencia de los vándalos esta semana, llegaron a unos límites absolutamente inaceptables y confirman que detrás de estos movimientos, aparentemente pacíficos, hay una mano negra que coordina ataques terroristas como una “operación avispa” en varios sitios a la vez, para darle la sensación a las autoridades de incapacidad para contener este terrorismo que no tiene precedentes en el país. 

Llama la atención que, paradójicamente desde el 28 que iniciaron estos actos terroristas, el presidente Iván Duque persistía en su reforma tributaria, causa principal del aliento terrorista de la protesta. 

Y paralelamente no podemos ignorar el discurso incendiario del expresidente César Gaviria, totalmente fuera de control, absolutamente fuera de lugar en una persona de la categoría de su investidura, y en la misma línea algunos comentaristas de la radio. 

Y también es imposible no decirlo, los organizadores de estas marchas no pueden escurrir el bulto por su responsabilidad en estas trágicas protestas, comenzando por el presidente de la CUT, Francisco Maltés, quien se atrevió a sugerir por algunos medios radiales, que los infiltrados de las protestas son soldados del Ejército. La Fiscalía lo debería llamar para que aprenda a ser responsable y serio.  

¡Ah falta que le hace al país un dirigente responsable y ponderado como Julio Roberto Gómez!, que en paz descanse. 

Pero al margen de estas necesarias observaciones, el principal responsable de esta semana terrorífica es el Gobierno del presidente Iván Duque. Este proyecto de reforma tributaria es el primero en la historia del país que antes de ser radicado en el Congreso reunía todas las opiniones en contra, de empresarios, políticos y líderes sociales. Al menos las 7 reformas de los gobiernos corruptos de Juan Manuel Santos pasaban derechito gracias a la burocracia y a la mermelada. Aunque en este aspecto Duque no compró conciencias, le faltó olfato y tino políticos para acertar con una reforma que, si bien abarcaba la atención presente y futura a los programas sociales enfocados a atender las consecuencias del Covid-19, golpeaba a la clase trabajadora, a la clase media y hasta a los estratos 4, 5 y 6 con el IVA a los servicios públicos. Y lo que es peor no vislumbraba un respaldo al sector productivo para que se fortaleciera y generara empleo. 

Obviamente que los promotores de estos actos vandálicos estaban esperando la coyuntura para incendiar el país. Fue la reforma tributaria, pero hubiera sido otro el motivo… 

Pero hay que decir con franqueza que el Gobierno dio papaya en unas circunstancias muy difíciles, con más de 4 millones de negocios cerrados, con un desempleo galopante y el hambre que hace estragos en los hogares, donde 2 millones de colombianos solo consumen alimentos dos veces al día. Y el Covid-19 creciendo día a día sin tregua y continúa sembrando el desastre en todos los rincones del país. 

Pero por fin el presidente Duque reflexionó después de tres días de violencia. Y el viernes salió a rectificar su posición ante los medios. 

“Uno no puede abordar estas discusiones con inamovibles. No se pueden abordar con líneas rojas, yo nunca he sido persona de líneas rojas”, respondió el mandatario.  

“Estoy dispuesto a sustituir lo que se requiera en la reforma y presentar una ponencia sustitutiva que recoja todos los puntos de vista y construyamos un texto para que saquemos el país adelante”, señaló el presidente. 

No obstante Iván Duque sostiene que debe mantener los subsidios de pandemia, estabilizar finanzas de la nación y mantener el grado de inversión ante las calificadoras de riesgo internacional. 

“Estamos abiertos a ese proceso para que hagamos la ponencia, una ponencia sustitutiva, que recoja los aportes. He visto aportes muy importantes de todos los partidos. Del sector privado, del Consejo Gremial, de la Andi, de centros de pensamiento”, expresó el presidente.  

“Claramente, este no es un tema de Iván Duque o de Gobierno solamente. Es un tema de país”, aseveró el presidente, quien afirma que no se llega con “arrogancia ni para que se imponga el texto que presentó el Gobierno. Tenemos que construir con el Congreso”, concluyó. 

Duele que el presidente reaccione tan tarde. Estas palabras hubieran sonado mucho mejor antes de los días de terror. Aunque más vale tarde que nunca, ¡qué tarde, señor presidente!