11 mayo, 2021

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

Uribe debe ser defendido de la injusticia

Por聽Rafael Nieto Loaiza

El seis de abril ser谩 la audiencia para estudiar la solicitud de preclusi贸n hecha por la Fiscal铆a en el caso contra 脕lvaro Uribe por soborno y fraude procesal.  

La solicitud fue criticada por algunos sobre la base de que contradice a la Corte Suprema. Hay que recordar que no conoceremos los motivos y causas de la solicitud de preclusi贸n sino cuando la Fiscal铆a la presente en la audiencia. Hasta ahora solo tenemos su anuncio. Y que la Corte perdi贸 competencia para juzgar a Uribe cuando este renunci贸 a su curul de senador. 

Es el momento para resaltar los motivos por los que lo hizo. El primero es que, como cualquier ciudadano, tiene derecho a un juez imparcial. Y la Corte prob贸 no serlo y que ten铆a un sesgo pol铆tico y viol贸 una y otra vez, de manera sistem谩tica, los derechos m谩s fundamentales de Uribe en materia de justicia. Esos derechos est谩n consagrados en el art铆culo 8 de la Convenci贸n Americana y en el art铆culo 14 del Pacto de Derechos Civiles y Pol铆ticos. Solo resaltar茅 algunas violaciones: 

La garant铆a de ser informado de la naturaleza y causa del proceso judicial fue vulnerada cuando la Suprema neg贸 durante cinco meses a Uribe que hab铆a una causa en su contra. La Corte abri贸 el proceso el 22 de febrero de 2018, el mismo d铆a de la denuncia del abogado de Cepeda y solo notific贸 el 24 de julio al ex Presidente. El argumento que aleg贸 el magistrado Barcel贸 para haberle mentido a Uribe sobre la existencia del proceso es est煤pido y mentiroso. Dice que no inform贸 del proceso porque era 鈥渃ontra persona indeterminada鈥. Si fuera as铆, no ten铆a competencia: la Corte solo puede investigar aforados. Y si sab铆a que era contra un aforado, Uribe, tendr铆a que haberle informado. 

El derecho a interrogar a los testigos se viol贸 cuando la Corte no le dio a Uribe la posibilidad de preguntar a Monsalve, Caliche y Deyanira, cuyos testimonios fueron recogidos precisamente en los meses en que se neg贸 que hab铆a un proceso en su contra.  

La garant铆a a disponer de los tiempos y medios para su defensa se le viol贸 al entonces senador muchas veces, como cuando pidi贸 en dos ocasiones a la Corte que lo recibieran en versi贸n libre y no se lo aceptaron, y cuando la Suprema adelant贸 pruebas en su proceso sin informarle y sin darle la posibilidad de ejercer el derecho de contradicci贸n de las mismas. 

El derecho a obtener la comparencia de testigos de descargo fue transgredido cuando el alto tribunal, sin justificaci贸n alguna, le neg贸 a la defensa la posibilidad de presentar al menos seis testimonios que le eran favorables.  

El derecho a la inviolabilidad de comunicaciones lo transgredi贸 la Corte cuando chuz贸 el celular de Uribe alegando que fue porque el representante Nilton C贸rdoba habr铆a dado en versi贸n libre el celular del ex Presidente como propio. El congresista jur贸 “por su madre鈥 que no era cierto y se帽al贸 que era muy f谩cil comprobarlo: su declaraci贸n ante la Corte fue en mayo de 2018 y las interceptaciones en marzo y abril. Hoy adem谩s tenemos certeza de que Barcel贸 sab铆a que ese celular era de Uribe porque as铆 se lo dijeron tanto Movistar como los propios investigadores judiciales del tribunal. Y sabemos tambi茅n que as铆 lo advirti贸 Oscar 脕lvarez, el funcionario a cargo de las interceptaciones, a los pocos d铆as de empezarlas.  

El derecho a la confidencialidad del proceso y a la presunci贸n de inocencia los viol贸 la Suprema cuando filtr贸 de manera sistem谩tica informaci贸n segmentada, incompleta y escogida del proceso, con miras a generar en la opini贸n p煤blica la idea de que Uribe era culpable. 

La garant铆a de que una prueba recaudada de manera il铆cita no sea considerada fue quebrada cuando la Suprema no tuvo reparo en 鈥渓egalizar鈥 las grabaciones de la chuzada. 

Tampoco tuvo pudor la Corte en vulnerar, no una sino m煤ltiples veces, el derecho de Uribe de comunicarse libre y privadamente con su abogado, un derecho fundamental como pocos y de cuya infracci贸n hay poqu铆simos antecedentes en el mundo. El que recuerdo le cost贸 al juez espa帽ol Baltazar Garz贸n una sentencia de once a帽os y la expulsi贸n de la carrera judicial. 

Y como si fuese poco, a Uribe se le viol贸 su derecho a que la privaci贸n de la libertad sea la 煤ltima medida cuando le dict贸 captura sin justificaci贸n legal ni f谩ctica y cuando la Corte ten铆a la posibilidad de acudir a otras medidas distintas que eran conducentes. 

Uribe fue el muro que contuvo el avance de la izquierda en el Continente, impulsado por el socialismo del siglo XXI. En Colombia no solo fracasaba en su intento, sino que la faceta violenta de la estrategia, los grupos subversivos, eran sistem谩ticamente derrotados por la aplicaci贸n efectiva de la seguridad democr谩tica. Uribe, no debe olvidarse, fue quien protegi贸 la democracia de los ataques feroces de la izquierda continental y de la violencia terrorista dom茅stica. Uribe los venci贸 una y otra vez, en los campos de batalla y en las urnas, y por eso lo odian, lo convirtieron en su peor enemigo, y quieren eliminarlo como sea. Porque como cualquier otro ciudadano merece el respeto de sus derechos, por su gesta hist贸rica en defensa de la democracia latinoamericana y por devolverle el futuro a Colombia, Uribe debe ser protegido de toda injusticia y de los complots judiciales.