¿Una Semana Santa con hambre?

Por José León Jaramillo Jaramillo

Tenemos que entender que en Medellín hay mucha gente pobre que no puede llegar al Éxito a comprar 30 pacas de papel higiénico o todos los solomitos que se encuentren en las neveras.

Aquí hay gente que vive al día y por ello tiene que salir diariamente a las calles a rebuscarse el diario.

Quién lo creyera, pero entre esa gente que no tiene recursos y pasa hambre se encuentran muchos de nuestros sacerdotes y religiosos, quienes no solo carecen de todo, sino que pasan hambre; sobre todo, en estos días que no ha recibido ofrendas, pues las gentes no han visitado los templos como tampoco lo harán en durante la Semana Santa, pues estarán en cuarentena en sus casas. Claro que también hay sacerdotes con recursos, pero son la excepción.

Que la Alcaldía y los industriales coordinen como hacerles llegar alimentos, a estos servidores de Jesús, a cada una de las parroquias y conventos y monasterios de la ciudad, para que no pasen una Semana Santa con hambre, pues lo que trabajan en el altar viven del altar.

Aplaudimos también la iniciativa del doctor Luis Pérez G, el exgobernador, la de crear comedores populares y sitios para repartir mercados en los barrios populares de manera gratuita, como lo hizo la doctora María Emma Mejía de manera muy exitosa, hasta que la despojaron de todos los recursos que había recaudado, para que el proyecto funcionara por sí sólo.

Es más, se nos ocurre en que en la ciudad deber haber un inventario de pobres para que las ayudas sí lleguen a ellos y no terminen en los estantes de los tenderos.

ALCALDE PREGUNTELE A GOOGLE POR LA CALIDAD DEL AIRE

No obstante que desde hace varios días no hay vehículos y que muy buenos vientos han recorrido el Valle de Aburrá, las alarmas siguen encendidas al punto que según el diario El Colombiano “…el aire presenta condiciones que, según la autoridad ambiental, es dañina para grupos sensibles (niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias)…”

Que Google, que tienen un ojo en el cielo, le informe al alcalde las coordenadas o las direcciones de los lugares desde los cuales está emanando el humo y ojalá que el alcalde les pregunte si ellos pueden calcular los volúmenes del material particulado que sale a la atmósfera, para que programen las visitas y apliquen las multas correspondientes.