30 octubre, 2020

Primicias de la política, empresariales y de la farándula

Una encíclica con lo bueno de la esencia política

Por Claudia Posada

Ernesto Guhl Nannetti, autoridad en materia ambiental, que fuera viceministro del Medio Ambiente y a quien se le debe en Colombia un intenso trabajo en su campo, contribuyó, entre otras muchas actividades, a la constitución de las asambleas de conformación de las corporaciones autónomas regionales del país.

Desde la dependencia a su cargo lideró la conformación de los institutos de investigación vinculados al Ministerio, entre ellos el Instituto de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt; estudioso como el que más de la diversidad de flora y fauna, y docente universitario. Lo traemos al relato porque sus posiciones con respecto a la crisis ambiental del mundo, son profundamente coincidentes con las expuestas por el Papa Francisco en su Encíclica, publicada hace cinco años, Laudato sí.   Entre los escritos de Ernesto Guhl, hay uno titulado La Política Ambiental Colombiana en las dos últimas décadas y Laudato Sí; un análisis que confirma la complacencia del científico con en el pensamiento del Papa Francisco y el enfoque altamente compatible de sus miradas para evaluar la crisis ambiental del planeta.

“El deterioro de los hábitats naturales, originado en la codicia disfrazada de progreso, conduce a la extinción de especies de fauna y flora que hasta hace apenas medio siglo eran abundantes. La expansión acelerada y desordenada de ciudades que hacemos contaminadas, ruidosas y congestionadas, devora los mejores suelos agrícolas del país y contamina las aguas con sus vertimientos. Todos estos síntomas y muchos más igualmente graves, que contribuyen a la pérdida de la calidad de vida en el presente y ponen en tela de juicio su viabilidad en el futuro, son lo que llamamos la crisis ambiental”. Esta apreciación de Guhl, referida a Colombia, aplica para infinidad de territorios, aquí y en el mundo.

Mantener en el tiempo la calidad de vida y el progreso social, dice Ernesto Guhl es “avanzar en la construcción de territorios, basados en una planificación participativa y con nuevos esquemas de gobernanza articuladores y cooperativos, que estén poblados por gentes pacíficas y felices, cuyo papel en el mundo vaya más allá de vivir para contribuir al PIB, como lo propone Pierre Rabhi”. Mientras con respecto a Laudato sí, nos recuerda Guhl algunos planteamientos expuestos en la Carta Encíclica que, por, sobre todo, hacen el llamado de atención pertinente a mandatarios y gobiernos que no quieren entender cómo estamos destruyendo la “Casa Común”:

“La construcción de éstos territorios sostenibles para satisfacer la visión de la “Casa Común” como lo propone Francisco implica basarse en una relación sociedad – naturaleza nueva y diferente, más cercana al biocentrismo, más respetuosa y ética, apoyada en valores humanistas, como el respeto, la tolerancia, el conocimiento y la generosidad, que vayan más más allá del corto plazo, el lucro, el culto a lo perecedero y la ambición, que han sido los motores de la acelerada destrucción del medio ambiente”. Interpretemos los mensajes del Papa Francisco como la invitación permanente a sumarnos a todo acto de humanidad y amor que nos reconcilie con el planeta, entendiendo por lo demás que las generaciones venideras lo podrán disfrutar plenamente. No tiene sentido que ante tan bondadosas palabras que en todas partes predica Su Santidad, se caiga en el absurdo de llamarlo comunista. ¿Será por lo de la “Casa Común”?

Sobre los movimientos ambientalistas, no se puede negar  que en  nuestro medio a veces se muestran tan radicales faltando a la información que exige verdades completas, al igual que tergiversando circunstancias específicas que deben ser  ampliamente socializadas con las comunidades y los actores comprometidos que, al reconocer que es imperativo proporcionarles los espacios para el dialogo conciliador, sería mucho mejor su intervención si se acompañara de expertos, gobierno y academia, para mejores resultados a sus esfuerzos solitarios. Al respecto señala Ernesto Guhl, que “Desafortunadamente, estos conocimientos y expresiones de la sociedad no han permeado la agenda de los políticos, ni los planes del gobierno, reiterando la poca credibilidad e importancia que se asigna a los resultados de la investigación en la formulación de normas y políticas públicas. Adicionalmente, la política y la gestión ambiental siguen siendo reactivas y simplistas, desconociendo la creciente complejidad de la relación sociedad naturaleza y la incertidumbre generada por los efectos del Cambio Climático y los severos e impredecibles impactos de los macro-proyectos de desarrollo”.

Cuando Guhl Nannetti se retiró del Ministerio del Medio Ambiente, dejó planteadas sugerencias para el trabajo que toca al Congreso, él siempre afirmó que sin voluntad política no es posible la gestión ambiental que es requerida con urgencia y real compromiso. Habrá que ver hasta dónde se ha logrado que en las esferas de poder y decisión se haya tomado lo suficientemente en serio la enorme responsabilidad que tenemos con la protección de los recursos naturales, el cuidado de los mares, la educación ambiental intensa y permanente, la atención a los animales lo mismo que el respeto por su bienestar; y en general la observancia de los aspectos que afectan el ambiente armónico e integral en todas sus manifestaciones, e interpretar las posiciones tanto del científico Ernesto Guhl como del Papa Francisco, en el marco de los principios que conciben el planeta en plena interrelación de disfrute y felicidad para todos los seres que lo habitamos, sin discriminaciones, sin acciones de dominio porque no se trata de ideologías, se trata de la “Casa Común”.