6 junio, 2023

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

Un fantasma recorre a Colombia

Saul Hernandez

@SaulHernandezB 

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Po Sa煤l Hern谩ndez Bol铆var 

En Colombia cunde la ilegalidad y se pretende transar la ley hasta con grup煤sculos de desadaptados sociales como los de 鈥榩rimera l铆nea鈥. 

Dice el general Jorge Enrique Mora Rangel que 芦Colombia se halla frente a una amenaza禄, y lo dice como si hubiera descubierto el agua tibia, precisamente 茅l que particip贸 en ese contubernio de La Habana y que ahora se lava las manos como si no supiera ni le constara por d贸nde corre el agua al molino. 

Pero, cuando se debe poner el dedo en la llaga, es mejor tarde que nunca, y por eso el pronunciamiento de los oficiales de la reserva no deja de ser oportuno y necesario. En el comunicado, Mora y sus compa帽eros dicen que el paro nacional fue instigado por el Foro de Sao Paulo, que los organismos internacionales que defienden los derechos humanos son proclives a los terroristas y enemigos de la fuerza p煤blica y que la obligaci贸n del Estado es restaurar el orden 芦sin vacilaciones禄, haciendo uso del ejercicio leg铆timo de la autoridad. Finalmente, les piden a los colombianos no ser indiferentes y no ceder ante una minor铆a radical que pretende imponernos un r茅gimen totalitario. M谩s claro, imposible. 

Sin embargo, hay que lamentar que solo es una declaraci贸n de papel que poco o nada puede hacer contra una conspiraci贸n muy bien organizada que no solo tiene un notorio armaz贸n pol铆tico sino un gran entramado judicial. No de otra forma pueden entenderse cosas como que un juez de Cali le otorgue casa por c谩rcel a uno de los asesinos del polic铆a cuyo cad谩ver fue arrojado al rio Cauca para desaparecerlo. Y no es una excepci贸n, es la regla de c贸mo est谩 actuando la justicia a favor de los terroristas que han azotado a varias ciudades en los 煤ltimos dos meses. 

Preservar un pa铆s sin la acci贸n decidida de los entes judiciales es una tarea descomunal. Por eso, en los pa铆ses desarrollados se aplica una justicia pronta y severa que mantiene las relaciones sociales dentro de un cauce de normalidad. En Francia, hace un par de semanas, un juez conden贸 a 30 a帽os de c谩rcel 鈥斆砳gase bien鈥 a un musulm谩n egipcio que al grito de 芦Al谩 es grande禄 hiri贸 con cuchillo a un soldado en inmediaciones del Museo del Louvre, en Par铆s, en 2017. 

Pero no vamos muy lejos. En ese mismo pa铆s, una joven que por grave imprudencia caus贸 un peligroso accidente en la primera etapa del Tour de France (el 26 de junio), tuvo dos d铆as de arresto y enfrenta una condena de un a帽o de prisi贸n o dos en caso de que los ciclistas perjudicados sufran m谩s de tres meses de incapacidad. Eso parece un chiste aqu铆, donde no da c谩rcel ni arrollar fatalmente a un ciclista, un motociclista o un peat贸n. El conductor termina en casa por c谩rcel o libre si indemniza a los familiares de la v铆ctima. Los casos abundan y demuestran una excesiva laxitud judicial que corroe la sociedad. 

De esa manera, el crimen campea, pero no sobra decir que tambi茅n lo hace en las c谩rceles, que poco o nada resocializan. Noticias RCN present贸 un informe sobre un operativo de inspecci贸n en la c谩rcel de Acac铆as, Meta, donde hallaron droga, dinero y celulares hasta en las alcantarillas, aparatos que son usados para extorsionar desde los centros penitenciarios y, en general, para seguir delinquiendo desde las prisiones, dirigiendo organizaciones criminales desde el penal. Casualmente, la revista Semana trae un informe sobre el ingreso a las c谩rceles de drogas, celulares, armas, licores y cuantas cosas se les ocurra, dentro de las partes 铆ntimas de mujeres que se alquilan para ese tr谩fico ilegal al que las autoridades no han querido ponerle coto. 

Entonces, tristemente, cunde la ilegalidad y se pretende transar la ley hasta con grup煤sculos de desadaptados sociales como los de 鈥榩rimera l铆nea鈥, cuando la misma ciudadan铆a lo que reclama es mano firme en el ejercicio de la autoridad para poder continuar con la lucha diaria de buscar una mejor existencia. Y no son 芦gente de bien禄 de estrato alto; hay que ver c贸mo recibieron los habitantes del deprimido sector de La Sultana, en Cali, a los agentes de Polic铆a que retornaron despu茅s de dos meses: aplaudi茅ndolos y aclam谩ndolos desde los balcones y las puertas de las casas. Las sociedades 鈥攕obre todo las m谩s pobres鈥 necesitan como al aire a sus sacerdotes, m茅dicos, maestros, jueces, polic铆as y soldados. Si cada cual hace su trabajo, el progreso est谩 asegurado. 

Ya quisi茅ramos pensar con el deseo y compartir ideas con quienes creen que esta revuelta criminal que a煤n no cesa est谩 perjudicando la imagen del mism铆simo Gustavo Petro, el que le prendi贸 fuego a la pradera, pero los n煤meros de las encuestas todav铆a no dan como para cantar victoria. El populismo es poderoso y ya muchos hacen cuentas de lo que van a hacer con el sueldo que van a recibir sin trabajar y pensando a qu茅 horas se van a levantar. Santa Imprenta nos va a sacar de pobres a todos. 

Parafraseando el Manifiesto Comunista, la amenaza de la que hablan los militares en retiro, es 芦un fantasma que recorre a Colombia, el fantasma del comunismo禄.