Tono continuo: Repensar el modelo de educación ambiental

Por Carlos Mauricio Jaramillo Galvis (foto)
Hace pocos días una periodista de esta casa editorial, para más señales Lina Viviana Castañeda Tabares, le hacía conocer a la ciudadanía de este país el panaroma oscuro que se avecina en lo que concierne al manejo de residuos sólidos. No es necesario repetir en esta columna muchas de las cifras expuestas por ella o, en su defecto, reproducir opiniones de expertos ambientalistas entrevistados, pero es necesario reflexionar un poco sobre varios aspectos que consigna la periodista en su investigación.

¿Qué departamento, ciudad o país del mundo se puede dar el lujo de disponer de cientos de hectáreas para depositar miles de toneladas de residuos? ¿Cuántos alimentos y cuánto oxígeno se dejan de producir para cambiarlo por metano? ¿Cuántas hectáreas dedicadas a albergar montañas de basura podrían convertirse en bosque con todas sus bondades ambientales? No contar con una sólida educación ambiental es el resultado de su deficiente gestión, cruel reflejo de la nula gobernanza, de no poseer dirigentes y autoridades ambientales bien formadas en esta materia y de contar con ciudadanos despóticos con su entorno por falta de una acertada formación ambiental. (Lea la columna).