Por Carlos Mario Retrepo Tamayo
Al cierre del año 2025 cuando todo nos estaba resultando oscuro a los colombianos escuchando y analizando el conjunto de medidas dictatoriales e inconsultas vía decreto del nefasto gobierno de Gustavo Petro, tarea poco propicia para realizarse en compañía de cardíacos, se nos voltea la torta y nos despertamos sorprendidos al cierre del puente de fin de año con la grata noticia del operativo que llevaron a cabo los EEUU en Venezuela y que terminó con la captura del narco dictador Nicolás Maduro. Como se dice popularmente «cuando Dios no viene, entonces nos manda su muchachito». Según las tradicionales cabañuelas, este hecho se traduce en un buen presagio experanzador para este año 2026.
Le decía don Quijote a su compañero Sancho. «DESPUES DE TANTA ADVERSIDAD, CREO QUE LA FORTUNA COMIENZA A SONREIRNOS».
En buena hora nos llega esta formidable noticia que se traduce igualmente en la antigua frase «Cartas para Juan, para que las entienda Pedro (Petro).
Al cierre de año se nos vino el presidente Petro con una cascada de medidas populistas violatorias de la constitución y la ley, Asamblea Constituyente con fines confiscatorios al igual que el decreto de emergencia económica, colocación bonos TES a una tasa de usura del 13.5%, proceso de paz con todos los grupos de criminales acompañado del cambio de la cúpula militar. En otras palabras, un país con PRONOSTICO RESERVADO con unos índices mínimos de crecimiento en inversión del sector privado, tanto nacional como del exterior, y agravando la situación que dejó la reciente reforma laboral en nuestra débil economía, se deja venir como con un rejón de castigo (terminó taurino) con un decreto incrementando el salario mínimo un 23.7% sin precedentes en nuestro medio.
Todo indica que se inicia un cambio de tercio en esta corrida con el oportuno operativo militar de los EEUU en el vecino país de Venezuela, que dio con la captura del narco dictador Nicolas Maduro.
El decreto populista, ilegal, inconsulto e inoportuno con el incremento del salario mínimo con el cual pretendía granjearse la simpatía de incautos e ingenuos, se le ha convertido en un «TIRO EN EL PIE » a todas luces inmanejable. Al día siguiente de su firma le salieron toda clase de contradictores por todos los medios y en redes sociales de todos los sectores de la economía, desde madres empresarias cabeza de familia en representación de Pimes y pequeñas y medianas empresas, las cuales, dicho de paso, representan el 80% de los empleos formales, voceros de instituciones educativas y de la salud, los gremios como la Andi, Fenalco, Acopi, camacol y el Comité Intergremial, el presidente de CGT, empresas de seguridad, asociaciones de empresas del servicio doméstico, deudores de créditos hipotecarios, además de las demandas interpuestas por importantes juristas por la ilegalidad y lo inoportuno que resulta la aplicación de este decreto.
Es indiscutible que todos quisiéramos la mejor calidad de vida para los colombianos, con la mejor retribución salarial y seguridad social, pero todo como resultado de una política de estado, desarrollada por gobiernos honestos, serios, austeros… La riqueza no se obtiene por medio de decretos populistas. La riqueza se construye día a día fomentando la inversión como el mejor camino para lograr el bienestar individual y colectivo.
Este decreto de incremento del salario mínimo se convirtió en un REJON DE CASTIGO para los trabajadores y empleadores. No generará riqueza, solo producirá una implosión para nuestra débil economía, aunque beneficia supuestamente a 2.5 millones de colombianos, ignora y perjudica a 13.5 millones de colombianos que se encuentran en el rebusque y la informalidad. Incrementará la deuda pensional en 4 billones de pesos en el año 2026 y en 9 billones en el año 2027 para ser pagada con los recursos de los colombianos, es decir a punta de impuestos.
Se llegó la hora de la verdad. CADA LORO EN SU ESTACA ,cada cual en su tarea para salvar nuestra democracia, cumpliendo a cabalidad con sus responsabilidades, entiéndase bien y sin excepciones magistrados, congresistas, procuraduría y demás organismos de control, medios de comunicación, gremios, líderes políticos y academia.
Resulta inaudito, por llamarlo de alguna manera, que las ALTAS CORTES llamadas a salvar la patria como principales actores y defensores de la institucionalidad y la democracia se mantengan en época de VACANCIA JUDICIAL y el país en llamas… Doctores tiene la santa madre iglesia.


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