Siquiera se murieron los abuelos

 

Por Federico Duque Posada (foto)

Todo tiempo pasado fue mejor, adagio popular que goza de absoluta validez en esta época. Aún recuerdo las anécdotas de mi padre en su natal Yarumal, Antioquia, en donde la vida del campo era absolutamente simple y no existían los afanes de esta vida moderna y mucho menos los males que aquejan a nuestra sociedad.

Si, a esta sociedad corrupta, maltrecha y acusadora, sociedad cómplice del delito y la desigualdad dibujada en los niños que se mueren de hambre en la guajira, pero también en los barrios mas marginales de las capitales de este país.

Esa cumulo social compuesto de manera heterogénea por cualquier cantidad de sujetos que conforman una masa la cual no piensa, no razona y actúa por inercia ante los ojos de los poderosos, que como en una obra de teatro tienen a los ciudadanos como marionetas de cartón en una función de 8 a 5 de la tarde.

Una sociedad que observa como en las esquinas se vende vicio, se asesinan muchachos, se roba a plena luz del día y en donde se corrompe al policía al cual no le queda otra opción que callar la batalla moral que hay en su mente porque es su vida la que corre peligro y el instinto de supervivencia pesa más que los cánones morales. (Lea la columna).