25 julio, 2024

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Simples promesas

Carlos Alberto Ospina

Por Carlos Alberto Ospina M. 

Las promesas populistas cuestan enormes cantidades de dinero que caen en un pozo sin fondo. De tal modo, difíciles de implementar, irresponsables, carentes de respaldo presupuestal y distantes de la regla fiscal; es decir, la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado.  

El solo cuestionamiento acerca de la táctica engañabobos de lanzar ofertas sin ton ni son, tropieza con el espacio de las evasivas dado que están por fuera de las políticas públicas, el Plan Nacional de Desarrollo y las normas legales vigentes. Se trata de un procedimiento de notoria manipulación mediática, efectista, dañino e improvisado que, en lo esencial, tiene más de cortina de humo que de plausible intención.  

Por este motivo, casi parece un acto altruista revestido de preocupación que hace caridad con uñas, esperando los aplausos de la galería. Los ofrecimientos de compensaciones monetarias no buscan la justicia ni disminuir la brecha social; más bien se transforman en la insaciable piraña del asistencialismo, la subordinación a un poder y la improductividad al servicio del adoctrinamiento ideológico, dejando una cosa por otra manera de enmascarada la esclavitud.  

El vendedor de ilusiones no pretende inspirar el interés por superar las condiciones de pobreza o marginalidad, sino que hace todo lo posible para reforzar el ánimo conformista y subyugado. El fin último consiste en incrementar la humillación, la victimización y las condiciones de vulnerabilidad de diferentes grupos de individuos.  

¡El ruin, delante! A la vista, una especie de jíbaro o distribuidor de una nueva forma de adicción denominada asistencia gratuita. Por consiguiente, la posibilidad de adelantar la fiesta doble con el dinero ajeno y lo que nada cuesta. ¿Quién ahorra más en referencia al consumo de los servicios públicos esenciales, los estratos subsidiados o los que pagan esa contribución impuesta? Tan pronto termine la sumatoria deducirá que la supuesta desigualdad es a la inversa. 

Una de las manifestaciones explícitas de debilidad e incapacidad gubernativa radica en la proposición de prestaciones de carácter económico de diferente índole, las cuales acaban con la infraestructura productiva conduciendo inexorablemente a la pauperización de la población. Por eso, los recursos públicos no son la caja menor del mandatario de turno ni pueden manejarse al vaivén de sus caprichos.  

Los redundantes eufemismos y el aguarrás de las mentiras de Petro van a aumentar el déficit fiscal a niveles nunca vistos; por lo tanto, el control de la inflación y el eventual aumento de la tasa de cambio reposaran sobre manos de mantequilla.  No va a quedar ni para raspar la olla a partir de la propuesta de aplicar la ‘contabilidad creativa’ de cambiar el nombre al gasto con la misma desfachatez que pretende modificar la definición de las conductas punibles. Un loco de atar jugando a la ruleta rusa. Por desgracia, dispara contra la estabilidad y el futuro de Colombia. 

Enfoque crítico – pie de página. La toma violenta del edificio de la revista Semana en Bogotá el pasado 29 de septiembre por parte de algunos integrantes de la minga indígena demuestra, una vez más, el estilo político de esta organización que se escuda detrás de la jurisdicción especial para amenazar y desconocer la libertad de expresión y de prensa. Ellos no se encuentran por encima de la Constitución ni las leyes de la República; al contrario, deben cumplir a cabalidad el ordenamiento jurídico nacional.  

Así unos cuantos delincuentes se alberguen en los resguardos o se movilicen hacia el Distrito Capital pagados con el dinero de los colombianos que sí tributan y aportan al Producto Interno Bruto, ciertos indígenas, en vez de agredir a los periodistas deberían ponerse a cultivar alimentos en las 31.6 millones de hectáreas que están en sus manos, equivalentes al 27.6% del total de tierra rural del país. Déjense de ese cuento de la extorsiva ‘deuda histórica’, la victimización, la marrulla y la mendicidad. ¿Cuál es su aporte concreto a la paz y al desarrollo integral de la nación? Si esgrimen mecanismos de discriminación e inequidad más violentos que los que suelen utilizar en su órbita territorial.