Scarlet Sánchez: Una mujer cuyo reinado es el  servicio

 

Comité de Cafeteros de Antioquia.

Imaginarse una reina con cetro y corona es una de las imágenes históricas que más suelen deslumbrar, pues resulta fascinante y grato; corresponde al sueño y a la evocación de decenas de niñas en Colombia y otros países de América Latina, quienes de alguna manera han cifrado sus atributos físicos y belleza en obtener un título real.

Pero imaginar a una mujer profesional, con especialización, de 24 años, trabajando desde su quehacer como comunicadora de un hospital público en la ciudad de Medellín, que atiende  a  personas de escasos recursos de los 125 municipios de Antioquia, es otra cosa, que no suele asociarse con el rol de la realeza.

Scarlet Sánchez (foto) no solamente es una digna representante internacional del café; sino también una mujer sensible, comprometida, que se define en el servicio a la humanidad, entiende y vive muy de cerca la realidad de muchas personas que batallan por su salud, su bienestar y hasta su vida.

Todos los días, de lunes a viernes, con un maquillaje básico que deja ver ante los demás la mujer real, con la informalidad de cualquiera, acude a uno de los centros de salud más importantes de Antioquia para liderar los procesos comunicacionales y posicionar la imagen de La ESE Hospital La María ante el país.

Con un estilo sencillo, objetivos claros y una pasión cifrada en su profesión de comunicadora y el café, esta mujer de inmensos y expresivos ojos verdes, es quien traspasará fronteras enarbolando la bandera de Colombia y demostrando que su paso por este reinado marcará la diferencia y le traerá beneficios insospechados al gremio de caficultores y ostensiblemente a la mujer, esa mujer que trabaja, piensa, transforma la sociedad y es protagonista de una nueva generación.

Pareciera que el reto de combinar el día a día de su trabajo con la pasión por la caficultura es un imposible, pero Scarlet encontró una forma de unirlas llevando a cabo un proyecto llamado “Café  Pendiente”  donde  incentiva  a  las personas que compran a diario algo en la cafetería, que en vez de dejar una propina, dejen pago un café para otra persona que no tiene como tomárselo, de esta manera no solo se ayuda a quién lo necesita, sino que se da un mensaje intrínseco de que un café caliente es el primer gesto de bondad que los colombianos tenemos hacía nuestro prójimo.

Scarlet en sus ratos libres y fines de semana, se reúne con personas relacionadas  al gremio del café y se lleva siempre la grata sorpresa de que hay  ideas  y  proyectos que solo necesitan articularse, fuerzas que necesitan unirse para que en conjunto  se engrandezca la historia del café de Colombia.

Termina   una nueva jornada laboral  en el Hospital La María y de nuevo los vecinos ven caminar por las calles del barrio Castilla a la reina, es mujer de estatura prominente y tierno gesto quien toma el metro de regreso a su casa y sigue soñando  con nuevos y reales proyectos que le permitan aprovechar este cuarto de hora, también al servicio del sector cafetero y de los menos favorecidos