9 enero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Salud y Estado: si tú medicamento no está en el sistema, no existe.

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Por Henri Cap Martin 

Lo que cambia con la circular 044 de 2025.

El Ministerio de Salud ha emitido una norma que cambia las reglas del juego para la entrega de medicinas en Colombia. Te explico paso a paso y de forma sencilla, qué significa esto para ti, para tu familia, para los médicos y para los hospitales.

¿Cuál es el gran cambio?

El corazón de esta circular es que, de ahora en adelante, casi todos los medicamentos que te formula el médico (esos que se pagan con la plata que el Estado da por cada afiliado, llamada UPC) deben quedar registrados obligatoriamente en una plataforma nacional llamada MIPRES (versión 2.4).

Esto incluye desde una pastilla para la presión hasta tratamientos más complejos. Las únicas excepciones son los medicamentos de control especial y los que maneja exclusivamente el Estado.

¿Cuándo empieza a ser obligatorio?

El 01 de junio de 2026. Antes de esa fecha, habrá un tiempo para que todos aprendan a usarlo.

¿En qué se basa el Gobierno?

En leyes que dicen que la salud es un derecho fundamental y en órdenes de la Corte Constitucional. El objetivo es que el Gobierno pueda «ver» en tiempo real si te están entregando las medicinas o si hay escasez en alguna región.

Las etapas del camino para que el sistema no colapse se harán en tres pasos:

1. Preparación (hasta febrero de 2026): Tiempo para que las clínicas se registren, compren equipos y capaciten a su gente.

2. Ensayos (marzo a mayo de 2026): Se podrá usar el sistema de forma voluntaria para ver cómo funciona.

3. Arranque total (desde junio de 2026): Si no está en MIPRES, es como si no existiera para el sistema.

Las reglas de oro para las EPS y farmacias.

La norma trae mandatos muy claros para proteger al usuario:

* La fórmula digital es suficiente: Si el médico hace la fórmula en MIPRES, esa es tu orden médica oficial. Nadie puede pedirte sellos, autorizaciones adicionales o que hagas más filas.

* Entrega rápida: La entrega debe ser inmediata. Si no hay el medicamento, tienen máximo 48 horas para hacértelo llegar, incluso a tu casa o lugar de trabajo.

* Registro de fallas: Si no te entregan la medicina, la farmacia debe anotar inmediatamente en el sistema por qué no lo hizo. Ya no se pueden ocultar los «pendientes».

Análisis de impacto: Los claroscuros del nuevo sistema

Aunque la intención es buena, pasar del papel al mundo digital total tiene sus ventajas y sus riesgos.

A. Lo que ganamos (PROS) para el sistema:

El Ministerio tendrá un «ojo» que todo lo ve. Podrá saber exactamente dónde falta un medicamento antes de que se convierta en una crisis y evitará que la plata de la salud se pierda en trámites oscuros.

Para ti como paciente: Se eliminan las barreras de «vuelva mañana por el sello». Además, que te lleven la medicina a casa es un alivio para quienes están enfermos o no pueden desplazarse.

Para los médicos: En teoría, simplifica su trabajo porque ya no tienen que llenar mil formatos diferentes; con un solo registro digital debería bastar.

B. Los riesgos que preocupan (CONTRAS).

Para el sistema: Si miles de médicos se conectan al mismo tiempo y la plataforma MIPRES falla, se detiene la salud de todo el país. Además, actualizar los sistemas cuesta dinero que nadie ha dicho de dónde saldrá.

Para ti como paciente: Existe el riesgo de la «brecha digital». Si vives en una zona donde el internet es malo, podrías quedar atrapado sin poder recibir tu fórmula porque el sistema no carga, y si la transición es caótica, podrías sufrir demoras mientras los empleados aprenden a usar la plataforma.

Para las farmacias: Tendrán una presión logística enorme. Llevar medicinas a domicilio en 48 horas en un país con una geografía tan difícil es un reto gigante que podría quebrar a los pequeños distribuidores.

El impacto crítico para las Clínicas y Hospitales (IPS).

Aquí es donde el zapato aprieta más, y hay tres puntos que no podemos ignorar:

1. Carga de trabajo extra: Muchos médicos hoy tienen que escribir la historia clínica en el computador del hospital y luego volver a escribir todo en MIPRES. No es un ahorro de tiempo, es un doble trabajo que le quita minutos valiosos a la atención de cada paciente.

2. El miedo a las «glosas» (que no les paguen): Las EPS podrían usar cualquier error pequeño en el sistema digital (un clic mal dado o un retraso de una hora) como excusa para no pagarle a la clínica por el medicamento. Esto pone en riesgo la estabilidad financiera de los hospitales y clínicas.

3. Zonas sin conexión: En la Colombia profunda, donde el internet va y viene, un médico no podrá terminar su consulta si el MIPRES no funciona. Esto generará filas, frustración y gente regresando a su casa sin medicina.

¿Qué significa esto para el paciente en el día a día?

* Menos inmediatez en Urgencias: Si sales de urgencias y necesitas una medicina para la casa, ahora debe pasar por este proceso digital. Podrías irte del hospital sin la caja de medicina en la mano, esperando a que el sistema te asigne una farmacia. Esa espera genera ansiedad.

* Tratamientos «partidos»: Si necesitas cinco medicinas y solo hay tres, te darán tres en la farmacia y dos te las llevarán después a casa. Esto puede confundir, especialmente a los adultos mayores, y romper la continuidad de su tratamiento.

* La ilusión del domicilio: Que te lleven la medicina a casa suena bien, pero si el mensajero solo deja una bolsa y no explica cómo tomarla, se pierde la educación que el farmacéutico suele dar. Es logística, pero no necesariamente es «cuidado».

Riesgos para todo el país

Este cambio puede generar un «estrés» en el suministro de medicinas. Al ser todo tan rígido, las farmacias podrían pelearse por el inventario disponible para no incumplir la regla de las 48 horas, dejando a unas regiones con mucho y a otras con nada. Además, concentrar todo en una sola plataforma nos hace vulnerables a ciberataques: si cae MIPRES, se cae la farmacia de todo el país.

Conclusión y Visión Estratégica

La Circular 044 es un paso hacia el futuro y es necesaria para que la salud deje de ser un laberinto de papel. Sin embargo, su éxito no depende de la ley, sino de que la tecnología funcione de verdad.

En resumen, estamos en un punto de no retorno hacia la digitalización. Si se hace bien, será una victoria para el paciente; si se hace a las carreras, podría convertirse en una nueva barrera administrativa. Los próximos meses serán clave para saber si el sistema está listo para este gran salto.