10 mayo, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Reflexiones desde el norte: 100 días

Por Rafael Bravo

‘’Las nueve palabras más aterradoras del idioma inglés son: soy del gobierno y estoy aquí para ayudar’’. Ronald Regan 

El gobierno Biden llegó a los 100 días con un balance más que positivo. La promesa de vacunar a 100 millones de habitantes superó con creces la expectativa, la gente comienza a recuperar los espacios perdidos y la economía atraviesa por un ritmo ascendente pocas veces visto. El primer trimestre arrojó un crecimiento del 1.6 por ciento del producto, impulsado por el subsidio a las familias, los desembolsos del gobierno federal hacia programas sociales mientras las ganancias de los grandes oligopolios sorprenden a propios y extraños con cifras como las siguientes: 

  • Apple reportó crecimientos de más del 10 por ciento en cada una de sus líneas. 
  • La acción de Facebook llegó a su valor más alto gracias a un auemento de sus ingresos del 45 por ciento. 
  • Amazon vio subir las ventas en un 44 por ciento. 
  • Microsoft igualmente superó las expectativas de Wall Street con el mayor crecimiento de sus ingresos desde 2018. 
  • Alphabet la matriz de Google alcanzó ganancias récord gracias al desempeño de YouTube que aportó entradas de más de 6 mil millones de dólares a marzo muy por encima de Snapchat, LinkedIn y Pinterest juntas. 
  • Proctor&Gamble se benefició de la venta de productos de limpieza y el retorno de los compradores hacia la línea de belleza. 
  • El gigante Caterpillar rebasó las expectativas gracias a las ventas de equipos de construcción y minería. 
  • Coca Cola regresó a su nivel de demanda global. 

Joe Biden disfruta de su mejor momento que fácilmente podría revertirse con la idea de ampliar el papel del gobierno en la vida de los norteamericanos. A su Plan de Rescate convertido en ley por un monto de 1.9 billones de dólares, le sigue otra iniciativa que busca invertir en infraestructura 2.3 billones que está pendiente de aprobación y ahora en su discurso a la nación pretende que el congreso apoye la que sus asesores han denominado el Plan Norteamericano de las Familias por un valor de 1.8 billones. Una suma que combinada se aproxima a los 6 billones que tanto expertos como opositores cuestionan, pues es agregar a la deuda pública adquirida en el gobierno Trump. 

La propuesta es que los dineros que financien esos programas provengan de un aumento de los impuestos a los más pudientes que aportaría 1.5 billones más otros gravámenes que de acuerdo con expertos podrían terminar ‘’recalentando’’ la economía. Mayores impuestos alegan, pueden desestimular la inversión, frenar la creación de nuevas empresas e incluso hacer que los empresarios muevan sus negocios a países con menores tasas impositivas. El tiempo dirá hasta donde esta lista de pedidos se materialice. 

En lo que sí coinciden todos es que Biden ha emprendido un camino totalmente opuesto a sus antecesores quienes desde Ronald Reagan abogaron por aparato estatal más pequeño. Fue Reagan quien acuñó la famosa frase según la cual ´´el gobierno no es la solución a nuestros problemas. El gobierno es el problema´´. Pues Biden rechaza los argumentos que han imperado durante las recientes décadas de que el estado es una fuerza hostil, ajena y extraña, echando mano de la Constitución recordando que ´´ nosotros el pueblo´´ somos el gobierno. Biden está convencido de la expansión de los programas donde el estado juega un papel en múltiples escenarios impactando el bienestar de la gente. 

Las iniciativas cuentan con amplio apoyo popular lo que pone en aprietos a la oposición. Tanto la Ley de Recuperación como la que concentra la atención sobre infraestructura gozan de gran aceptación. En ambos casos el sí supera el 65 por ciento. A su vez, sorprende que un 55 por ciento opina que el estado debe hacer más para resolver los problemas de la gente y ayudar a satisfacer las necesidades. 

Con un lenguaje sencillo y familiar Biden quiere llegarles a esos millones de obreros que votaron decididamente por su contendor en las pasadas elecciones. La agenda que busca expandir va dirigida a romper la coalición fiel a Trump compuesta por anglos de clase media y media baja, trabajadores de base sin educación superior, escépticos de las propuestas del ala progresista del partido demócrata. 

Estamos frente al péndulo de la historia con un Reagan que promovía alejarse de la dependencia del gobierno para lograr el progreso individual a un Biden convencido de que para competir es necesario contar con el talento que impulsa al gobierno a la acción. No hay duda de que la pandemia ha sido un factor contribuyente para que tengamos un Leviatán de mayor tamaño y más activo.